La víspera del Día Mundial de las Hepatitis, convocado cada año por la Organización Mundial Salud (OMS) el 28 de julio, ha traido como anuncio que el coste de tratar la hepatitis C podrá bajar a los 300 euros por tratamiento, desde los actuales 7.000 a 10.000 euros por paciente.
Una esperanza acompañada de un programa de actos organizado por la Plataforma de Afectados por Hepatitis C (PLAFHC) en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, científicos, expertos en Salud Pública, asociaciones y ONGs que trabajan por el acceso justo a los tratamientos de hepatitis  y otras patologías crónicas.

El coste social de la hepatitis

En este acto, se hicieron públicas las ‘Conclusiones de las Jornadas Europea por la Eliminación de la Hepatitis C’, recogidas en un documento, y se comentó el informe de la Asociación de Acceso Justo al Medicamento (AAJM) sobre el estudio final de la consultora Copenhagen Economics ‘Estudio sobre el impacto económico del Certificado Complementario de Protección y los incentivos y recompensas farmacéuticas en Europa’. Un trabajo, este último, encargado por la Comisión Europea, que no ha satisfecho las expectativas de los colectivos afectados.

En busca del precio justo

El primero en hablar fue el presidente de la PLAFHC, Damián Caballero, que presentó la campaña “Es hora de diagnosticar, tratar y curar a precios justos”, en referencia a las patologías graves que afectan a la población. Bajo el mandato de que es hora de diagnosticar, tratar y curar las hepatitis, según la OMS, a un precio justo, como valor añadido aportado por la PLAFHC.
Para ello, la plataforma confía en recoger medio millón de firmas, como primer paso para que los precios de los tratamientos para la eliminación del VHC desciendan a niveles razonables. Ello en paralelo a la iniciativa de crear un foro continental que eleve al Parlamento Europeo esta exigencia y se acabe, de paso, con la opacidad que envuelve los contratos con las compañías farmacéuticas, según sus palabras.
De igual modo, Caballero aseveró que también es hora de que la ciudadanía conozca lo que está pasando con la Sanidad Pública y los precios de los medicamentos. Tras la curación de hepatitis C en más de 100.000 personas en España, el presidente encontró disparatado el gasto realizado  de 21.500 millones de euros, a un coste unitario de 21.000 euros por paciente. Ya que este dispendio se hubiera quedado solo en 30 millones de euros en total, si se hubieran bajado los precios a nivel de genéricos en el mundo, como se pagan estos tratamientos en algunos países. Lo que, según sus cálculos, se habría derivado en un ahorro de 2.100 millones de euros.

Un informe “sospechoso”

Rechazó Caballero el informe encargado por la Comisión Europea en el que se ven como inevitables las limitaciones al acceso a los medicamentos, bajo la supuesta excusa de que, sin sistema de patentes, no habría innovación terapéutica posible.
Sobre las relaciones con la Administración central, razonó el presidente que, en cuatro años de vida de la PLAFHC, no ha habido la menor cortesía por parte del anterior Ministerio de Sanidad, dado que ni contestaba a las cartas ni felicitó a la entidad por su premio europeo. En este sentido, observó un cambio de talante con el nuevo Gobierno encabezado por Pedro Sánchez.
De la compañía farmacéutica Gilead, titular del antiviral innovador que causó tantos problemas de financiación, Caballero sugirió que contraprograma actos y quiere impulsar cribados a lo loco, porque ve como se le acaba el negocio, en opinión del presidente de la PLAFHC, ante la inminencia de un nuevo medicamento que curará la hepatitis C al 97 por ciento, ravidasvir. En una actitud corporativa que encuentra rechazo incluso en el resto de la industria farmacéutica, observó el mismo ponente.
Concluyó Caballero con un saludo a Farmamundi, ONG con la que colabora la plataforma, a lo que sumó su petición al Ministerio de Sanidad de que haya, de una vez por todas, un plan nacional de Salud Pública, en apelación directa a la actual directora general del ramo, Pilar Aparicio.

Una misión que cumplir


El especialista en políticas de Salud Pública y doctor por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Fernando Lamata, resumió las ‘Conclusiones de las Jornadas Europeas por la Eliminación de la Hepatitis C’.
Celebradas entre el 19 y el 20 del pasado mes de abril, las jornadas incluyeron seis mesas sobre el acceso a los medicamentos desde distintos enfoques. Trataron sobre un necesario plan de salud pública apoyado en cribados epidemiológicos. Con el antecedente que ya propuso en 2015 el plan que la PLAFHC llevó hasta las autoridades europeas, y que un año después pasó a la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo (ENVI).
Además de impulsar un plan europeo para hacer compras conjuntas de medicamentos que reduzcan el poder industrial, y con una atención especial a poblaciones marginadas como la reclusa, la infantil y la rural, necesitadas de esfuerzos suplementarios para garantizar su acceso a los tratamientos, recalcó Lamata.

Conciencia contra fuerza

Las citadas jornadas contaron con otra mesa sobre el empoderamiento de los ciudadanos y su presión social, capaz de oponer concienciación a los actuales abusos. Y una sexta mesa, completó el ponente, sobre la organización sanitaria necesaria para garantizar la atención, centrada en la atención primaria para la coordinación de la atención especializada, desde el diagnóstico y el seguimiento a los pacientes.
Lamata reiteró el cálculo expuesto por el presidente Caballero, según el cual el coste real de las terapias para el VHC podía haber pasado de los 2.150 millones de euros que se gastaron a sólo 30 millones de euros. Sin perder de vista la perspectiva global, aclaró, ya que cada día mueren en el mundo 1.000 personas debido a la hepatitis C. En un planeta en el que, de los 71 millones de personas afectadas por la hepatitis C, sólo tres millones reciben tratamiento.
Por lo que animó Lamata a que la ENVI mantenga muy vivo el debate sobre el coste de las terapias de la hepatitis C, a pesar de las amenazas de la dirección comercial de Estados Unidos de poner a la Unión Europea en su lista “negra” (301) por atreverse a suscitar esta cuestión, lo que hubiera acarreado incluso sanciones económicas.

Derroche en marketing

También cifró el ponente en 35.000 millones de euros los que la industria se gasta en marketing. En contraste con el criterio de la DNDi, partidaria de establecer un tratamiento unitario de 304 euros, como media, para los tratamientos de VHC, según precios de genéricos en Singapur y Egipto, en lugar de los 21.500 euros por paciente, que acredita como pagados el Ministerio de Hacienda de España.
A renglón seguido, el especialista en políticas públicas argumentó en contra del informe de la consultora danesa, al afirmar que es posible una alternativa al actual sistema de patentes porque antes de finales de los años 90 del siglo XX no existían y el acceso a los fármacos era mejor que ahora.

Ventas muy lucrativas

Un sistema de patentes que ha cuadruplicado los beneficios industriales con una media de retornos de la inversión del 40 por ciento, extraordinariamente por encima del cinco por ciento habitual de los otros sectores productivos. Con el ejemplo de Sofosbuvir, explicó Lamata, que costó aproximadamente 900 millones de dólares para su desarrollo, y que consiguió 10.000 millones de dólares en sólo su primer año de comercialización.
Recordó igualmente Lamata la intervención en las jornadas del activista David Hammerstein, quien recuperó la idea del Mayo del 68 para pedir lo imposible, también en el control de precios de medicamentos. En una lucha de poder que Lamata igualó a enfrentarse, de manera alegórica, a un gorila de 500 kilos. Por ello, propuso la unión de países para contrarrestar el peso económico de los grandes fondos de inversión y sus lobbies, junto al recurso de las patentes obligatorias.

Frente a las patentes

El presidente de la Asociación por el Acceso Justo al Medicamento (AAJM), el doctor Roberto Sabrido, comentó los puntos más importantes de un informe relativo a la eficiencia de las patentes, los certificados complementarios de protección y otras barreras a las terapias, para los pacientes y los Sistemas de Salud.
Sabrido encontró como desconcertante el informe encargado por la Comision Europea. La tesis del trabajo reconoce que se encarecen los fármacos con las patentes y certificados complementarios, pero esto es algo que no impide la paradoja de que haya precios locales distintos en los estados miembro, razonó.

Conocer los costes reales

Por eso afirmó que es necesario conocer los costes reales de investigación y desarrollo de fármacos en un contexto de monopolio que impide a las administraciones conocer los gastos efectivos de las compañías, dado que la industria aporta informes y estudios insuficientes que apuntan únicamente a 600 millones de euros por cada nuevo medicamento. De esta manera,  las entidades convocantes del encuentro con periodistas contradijeron el informe danés al considerar que sí hay alternativas al modelo de patentes.

Dinero mal gastado


Sabrido comentó que ya la Asociación Europea de Oncología (ESMO) avisó en 2016 de que hay antineoplásicos que no entran en el presupuesto público de los estados por su altísimo coste, a lo que sumó una falta evidente de transparencia.
Además, aportó los datos de la patronal farmacéutica europea (EPFIA) que declara un gasto farmacéutico de 165.000 millones de los cuales sólo 26.000 corresponderían a investigación, dando un margen de 74.000 millones que podrían ir a fondos públicos de investigación, aplicables a necesidades sociales reales y no a oportunidades de mercado.
Esto suprimiría los costes de marketing y estrategias de lobby en todo el proceso. Algo que, según Sabrido, pasaría por reconocer el medicamento como buen social que exige voluntad política para su defensa. Ventajas a las que sumó la bajada de la presión para la sobre prescripción de medicamentos que reciben los médico, y sus nocivos efectos en la salud y vida de las personas, en una crítica en la que también alcanzó a los pagos por valor, como vía a “sacar todo lo que se pueda” para las industrias.

Industria en manos de fondos

Estimó Sabrido que los fondos de inversión han suplido a las tradicionales compañías farmacéuticas en una espiral de precios sin freno. En ese sentido, afirmó que el gasto en Farmacia Hospitalaria aumentará el 30 por ciento este año, dado que ya que subió el 22 por ciento entre 2014 y 2017, de manera que el mercado farmacéutico hospitalario español superará al comunitario en breve plazo. Con un recuerdo también al 4,7 por ciento de personas que no tienen acceso a medicinas por razones económicas.
Coincidió el presidente de la AAJM en que el informe de la consultora Copenhagen Economics es miope y cojo porque no incluye los gastos de investigación de los nuevos fármacos. Y que es falsa su justificación del sistema de patentes como único medio para tener nuevos fármacos.
Así mismo, comentó un estudio según el cual el 30 por ciento del desarrollo de un fármaco corresponde a investigación básica sufragada por recursos públicos, mientras que sólo el 60 por ciento es aportado por la industria farmacéutica.

Romper la cadena epidemiológica

Durante su turno, el hepatólogo José Luis Rodríguez Agulló aportó las reflexiones más reseñables sobre el informe ‘Los cribados en la Hepatitis C’. Consideró que el plan de abordaje para la hepatitis aún tiene dos vías que no se han implementado, por lo que celebró la voluntad de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, de revisarlo, para lograr romper la cadena epidemiológica de la enfermedad.
Como objetivos, Rodríguez Agulló propuso acabar con el resorvorio humano de VHC, evitar que se dañen más hígados y que se minimicen los contagios. Además, reflexionó que a la industria se le acaba el negocio y la administración debe dirigir el cribado a poblaciones muy concretas, compuestas por individuos tatuados en situaciones dudosas, personas con coinfección de VIH, misioneros y convivientes, además de hombres que practican sexo con hombres, a veces con el añadido de drogas parenterales, moda muy peligrosa en estos días.
El especialista en las patologías del hígado afirmó que la epidemiología de la hepatitis es muy distinta desde 2017. Mientras que antes el 80 por ciento de las infecciones se cronificaban, ahora se puede hablar de curación en más del 60 por ciento de los pacientes, aunque los anticuerpos perduran en un 0,31 a 0,4 por ciento, en lo que se denomina reinfección activa.
Como poblaciones más expuestas, Rodríguez Agulló habló de aquellos que recibieron trasnfusiones en un pasado remoto, algunas embarazadas también en tiempos pasados, además de los pacientes fueron operados antes del real decreto ley que prohibió la reutilizacion de instrumentos quirúrgicos, en 1986.
Fuente: Acta Sanitaria