El 13 de noviembre pasará a la historia como otra de las fechas infames donde la barbarie ha golpeado ferozmente a cientos de personas inocentes. El Movimiento Asambleario de Trabajadores y Trabajadoras de Sanidad se une al rechazo de este brutal atentado y a la solidaridad con todas las víctimas de los atentados y con sus familias. Nada que escribamos o digamos puede hoy consolarlas.

1.- Estas acciones terroristas sobre poblaciones civiles indefensas carecen de toda lógica o explicación política. Lo único que buscan es, además de sembrar el dolor y el miedo, provocar reacciones y respuestas que incrementen la escalada de violencia por parte de los Estados en donde se producen estos atentados. El gobierno francés de Hollande no ha tardado mucho tiempo en anunciar el aumento de sus operaciones militares en Siria. Además se ha decretado el estado de emergencia y el cierre del espacio aéreo así como la suspensión de todo tipo de actos.

2.- Además de los muertos y heridos, además de la paz y las libertades democráticas que se verán cercenadas; las segundas víctimas de estos atentados van a ser los millones de inmigrantes y refugiados (en particular los que están llegando de Siria), que serán vistos como posibles terroristas o sospechosos de connivencia con el terrorismo. Así se estará creando un peligroso caldo de cultivo para el incremento de la xenofobia y la islamofobia entre los ciudadanos y ciudadanas occidentales.

3.- Desde el 11 de septiembre de 2001, con los atentados a las Torres Gemelas, ha quedado muy claro que la respuesta a los atentados terroristas, no puede ser una guerra a escala cada vez mayor.
La intervención militar y el expolio económico a esos pueblos, está llenando de odio, miseria y escombros ciudades sobre las que después crece y se desarrolla un fanatismo político con pretextos religiosos, que golpea indiscriminadamente a ciudadanos de París, Madrid y Nueva York. El camino no es el choque de civilizaciones ni de religiones ni de etnias; sino la búsqueda de acuerdos respetuosos con todas las culturas y el respeto a los derechos humanos.

4.- Existirá la tentación, por parte de los gobiernos europeos, de imponer más controles policiales a la inmigración, más barreras a los refugiados, más leyes represivas a los ciudadanos occidentales.
Estas soluciones, como las guerras, han fracasado estrepitosamente. Hay otras soluciones. La búsqueda de acuerdos internacionales basados en el respeto a los pueblos, la solidaridad internacional entre las poblaciones independientemente de su religión, color de piel o cultura. Y sobre todo, poner en marcha un gran movimiento global anti-guerra y anti-terrorista que acabe de una vez por todas, con las masacres a civiles en cualquier país del mundo. Ya sea en un estadio de futbol de París, en un hospital de Bagdad o en una escuela de Gaza.

5.- Estos son los valores que debe reclamar “Occidente” y no el odio racista, las guerras y la represión. La barbarie terrorista dejó heridos a nuestros conciudadanos franceses.
Un país en donde nació la libertad, la igualdad y la fraternidad; que fue siempre referencia política y cultural en toda Europa, debería dar ahora un ejemplo al mundo de tolerancia y solidaridad.
El MATS apoyará todas las iniciativas y movilizaciones que vayan encaminadas en esa dirección.

MOVIMIENTO ASAMBLEARIO DE TRABAJADORES-AS DE SANIDAD