Ante los rebrotes de SARS-CoV-2 en la Comunidad de Madrid

El virus contagia a millones de seres humanos, pero estos no son comunidades homogéneas, como tampoco lo son los organismos y los sistemas inmunológicos de cada ser humano. Las comunidades bajo el capitalismo estamos objetivamente expuestas a muchos peligros, pero no es lo mismo pertenecer a una clase social que a otra, ni a una región rica que a una pobre. La geografía del virus es muy elocuente, por eso golpea con especial crudeza en las zonas económicas y sociales más deprimidas en todo el mundo, ya sea en los barrios de Nueva York, Rio de Janeiro, Lima…

Las informaciones oficiales dicen que en la Comunidad de Madrid es también así. Ahí están los datos: Carabanchel, Usera, Vallecas, Villaverde, Móstoles, Parla, Fuenlabrada (y la sola excepción de Alcobendas), demuestran con toda su crudeza que para luchar contra esta pandemia no es lo mismo vivir en el norte que en el sur, ni es lo mismo pertenecer a las clases trabajadoras que a las clases medias altas o burguesas, y por supuesto, tampoco es igual ser migrante pobre o desempleado que vecino del barrio de  Salamanca o de Pozuelo.

¿Es necesario explicar el motivo de por qué las clases trabajadoras y pobres, sus barrios, son más proclives a la pandemia que los otros? Habrá quien haga referencia a las costumbres o el nivel cultural, pero ¿acaso no hemos visto que la cultura del ocio, el botellón, las fiestas, las concentraciones… se dan igual entre jóvenes de diferentes estratos sociales? El temor al corona-virus no es un problema social sino generacional por la sencilla razón de que la juventud se siente menos vulnerable que la gente mayor. Sin embargo, el impacto de la enfermedad en la población si es un problema generacional y social.

Las causas por las que golpea más en los mayores que en la juventud ya lo ha explicado la ciencia, pero de las causas sociales se ha hablado muy poco. Y es muy sencillo, solamente hay que coger el metro o la renfe a las siete de la mañana o a las tres o las siete y media de la tarde; los andenes y los vagones están abarrotados de personas que vamos a currar. Pero no solo eso, las viviendas y las infra-viviendas de Usera, Carabanchel u Orcasitas, por poner unos ejemplos, donde se hacinan una o dos familias de nietos y abuelos. Agreguemos a ello el desempleo, la calidad alimentaria, la falta de centros de salud, la escolarización en colegios e institutos sin inversión pública, el abandono de los espacios de recreo y ocio como los parques y jardines; la ausencia de servicios sociales… Estas son las razones fundamentales por las cuales, los distritos de Usera, Carabanchel, Villaverde, Vallecas o los pueblos de Parla, Móstoles o Fuenlabrada, en los próximos días podrían ser aislados o incluso confinados.

La causa es la desigualdad salarial, social, sanitaria y humana que engendra el capitalismo y que, las administraciones públicas, empezando por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, no quieren abordar. Negar esta realidad es una forma particular de “Negacionismo clasista”, parecido al otro “Negacionismo” (burdo y cruel) que afirma que el SARS-COv-2 “es un invento, una enfermedad inexistente creada por ciertos grupos políticos y medios de comunicación”.

La solución para los barrios y pueblos del sur de Madrid no es la compasión, sino la inversión de más medios sanitarios y económicos: más y mejores empleos, más y mejores viviendas, más y mejores medios de transporte, más y mejores ayudas sociales, más y mejores centros de salud, más y mejores lugares de ocio o culturales.

Todo lo demás no es ni siquiera caridad, es demagogia.

Ante los rebrotes de SARS-CoV-2 en la Comunidad de Madrid

El virus contagia a millones de seres humanos, pero estos no son comunidades homogéneas, como tampoco lo son los organismos y los sistemas inmunológicos de cada ser humano. Las comunidades bajo el capitalismo estamos objetivamente expuestas a muchos peligros, pero no es lo mismo pertenecer a una clase social que a otra, ni a una región rica que a una pobre. La geografía del virus es muy elocuente, por eso golpea con especial crudeza en las zonas económicas y sociales más deprimidas en todo el mundo, ya sea en los barrios de Nueva York, Rio de Janeiro, Lima…

Las informaciones oficiales dicen que en la Comunidad de Madrid es también así. Ahí están los datos: Carabanchel, Usera, Vallecas, Villaverde, Móstoles, Parla, Fuenlabrada (y la sola excepción de Alcobendas), demuestran con toda su crudeza que para luchar contra esta pandemia no es lo mismo vivir en el norte que en el sur, ni es lo mismo pertenecer a las clases trabajadoras que a las clases medias altas o burguesas, y por supuesto, tampoco es igual ser migrante pobre o desempleado que vecino del barrio de  Salamanca o de Pozuelo.

¿Es necesario explicar el motivo de por qué las clases trabajadoras y pobres, sus barrios, son más proclives a la pandemia que los otros? Habrá quien haga referencia a las costumbres o el nivel cultural, pero ¿acaso no hemos visto que la cultura del ocio, el botellón, las fiestas, las concentraciones… se dan igual entre jóvenes de diferentes estratos sociales? El temor al corona-virus no es un problema social sino generacional por la sencilla razón de que la juventud se siente menos vulnerable que la gente mayor. Sin embargo, el impacto de la enfermedad en la población si es un problema generacional y social.

Las causas por las que golpea más en los mayores que en la juventud ya lo ha explicado la ciencia, pero de las causas sociales se ha hablado muy poco. Y es muy sencillo, solamente hay que coger el metro o la renfe a las siete de la mañana o a las tres o las siete y media de la tarde; los andenes y los vagones están abarrotados de personas que vamos a currar. Pero no solo eso, las viviendas y las infra-viviendas de Usera, Carabanchel u Orcasitas, por poner unos ejemplos, donde se hacinan una o dos familias de nietos y abuelos. Agreguemos a ello el desempleo, la calidad alimentaria, la falta de centros de salud, la escolarización en colegios e institutos sin inversión pública, el abandono de los espacios de recreo y ocio como los parques y jardines; la ausencia de servicios sociales… Estas son las razones fundamentales por las cuales, los distritos de Usera, Carabanchel, Villaverde, Vallecas o los pueblos de Parla, Móstoles o Fuenlabrada, en los próximos días podrían ser aislados o incluso confinados.

La causa es la desigualdad salarial, social, sanitaria y humana que engendra el capitalismo y que, las administraciones públicas, empezando por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, no quieren abordar. Negar esta realidad es una forma particular de “Negacionismo clasista”, parecido al otro “Negacionismo” (burdo y cruel) que afirma que el SARS-COv-2 “es un invento, una enfermedad inexistente creada por ciertos grupos políticos y medios de comunicación”.

La solución para los barrios y pueblos del sur de Madrid no es la compasión, sino la inversión de más medios sanitarios y económicos: más y mejores empleos, más y mejores viviendas, más y mejores medios de transporte, más y mejores ayudas sociales, más y mejores centros de salud, más y mejores lugares de ocio o culturales.

Todo lo demás no es ni siquiera caridad, es demagogia.