Hace unas semanas que las/os y trabajadores sanitarios del Hospital General de Villalba (HGV) decidieron plantarse ante la situación a la que los somete QuirónSalud, la empresa dueña de ese hospital. Es tal el hartazgo que sufren por las malas condiciones laborales, que un grupo de profesionales de los quirófanos dijeron BASTA!
¿Cuál fue la respuesta de la empresa? Represalias, amenazas de despidos, dividir a las/os trabajadores, y disuadirles de cualquier medida de presión que pusiera en evidencia la “imagen de la empresa Quirón Salud”, hoy en manos de Fresenius, una multinacional alemana.
Y es que la imagen de una empresa que piensa seguir obteniendo unos beneficios al alza no se puede permitir verse envuelta en las denuncias que hacen sus trabajadores/as. ¿Pero cuál es la realidad que soportan estos/as profesionales?
Si nos fijamos en el colectivo que mayoritariamente ha protagonizado la lucha en estos días, enfermeras y TCAES,  la empresa sólo ha querido negociar el salario de las primeras, con subidas que en la mayoría de los casos quedaban absorbidas por los complementos que cobraban. Lo que ha hecho que no se aceptasen esos términos. La petición de la enfermería es que las subidas sean generalizadas para todo el personal, y en la línea de conseguir, en unos plazos razonables, la homologación con el resto del personal del Servicio Madrileño de Salud, algo a lo que se niega la empresa, entre otras cuestiones porque su política es la de complementos individuales y arbitrariamente concedidos…
Actualmente las/os enfermeras/os del Hospital General Villalba ganan unos 1.100 € mensuales netos, cuando en el resto de hospitales de gestión pública del SERMAS, del que forma parte el HGV, supera los 1.500 € netos al mes. Además hay que considerar las elevadas cargas de trabajo que soporta el personal del HGV, al contar este hospital con plantillas más reducidas. Cuestión que aprovecha la empresa para intensificar la explotación de las/os profesionales obligándoles a doblar turnos… Así genera Quirón Salud sus ganancias: menos profesionales y peor retribuidos.
Además existe una posición ventajosa para los hospitales que Quirón Salud tiene en la Comunidad de Madrid, la que deriva de los Pliegos y Convenios que firmó con la Consejería de Sanidad, permitiendo ingresar a pacientes de otras zonas, y facturando después con enormes márgenes a la Consejería de Sanidad por esta atención sanitaria extra, como constató la Cámara de Cuentas.
De esta forma se da la paradoja de que un hospital de segundo nivel como el HGV ingresara en 2018 a 23.299 pacientes de fuera de su zona, y un hospital de tercer nivel, como el Hospital de Puerta de Hierro, con muchos más recursos y en esa misma zona, sólo ingresó 12.432 pacientes extra.
Esta situación deriva de la planificación que en tiempos de Esperanza Aguirre se intensificó para hacer avanzar la privatización sanitaria incrementando la transferencia de fondos públicos a manos privadas. Para ello se centralizaron y privatizaron las citas sanitarias en un único Centro de Atención Personalizada (CAP), el conocido como Call Center. Desde el mismo se desvían consultas, pruebas e intervenciones de pacientes a los hospitales privados, pues se les dice que en sus respectivos centros públicos hay mucha lista de espera. Los pacientes esto no lo pueden confirmar, y ante esperas inasumibles contestan afirmativamente ante la propuesta del CAP, terminando ingresados en los hospitales de gestión privada como el HGV, el H. Rey Juan Carlos, la Fundación Jiménez Díaz o el H. de Valdemoro. Cuatro hospitales que casualmente tienen un mismo dueño, Quirón Salud/ Fresenius.
De esta manera los fondos públicos que terminan recibiendo estos hospitales pueden duplicar las cantidades que declara la Consejería de Sanidad en sus presupuestos anuales. Así lo reflejó la Cámara de Cuentas en su último informe de 4 Marzo de 2019[1]: “ Mientras en la mayoría de los hospitales públicos del Grupo 3, en el periodo 2010-2014, los gastos disminuyen en torno a un 10%, los de la Fundación Jiménez Díaz (hospital concesionado) se incrementan un 23%”.
Sin embargo, y a pesar de la dificultad de conocer los gastos finales que los hospitales de Quirón Salud facturan a la Consejería de Sanidad, si conocemos las partidas presupuestarias, como recogemos en la tabla adjunta, con diferencias escandalosas entre un hospital privado (HGV) y uno público (H. El Escorial) para una población similar, con las cifras de las Memorias de los Hospitales del SERMAS y de los Presupuestos de la CM para este año.
[1]          “INFORME DE FISCALIZACIÓN HORIZONTAL OPERATIVA DEL GASTO SANITARIO Y FARMACÉUTICO EN LA COMUNIDAD DE MADRID. EJERCICIOS 2011 A 2015”.
También podemos comprobar cómo a pesar de la menor cuantía de camas del hospital público, cuenta con una mayor plantilla, como muestra el gráfico, lo que indudablemente se traducirá en una mejor calidad asistencial.
Todo ello demuestra como el gobierno del PP y la Consejería de Sanidad han actuado en estos años privatizando la asistencia sanitaria de una población que no ha podido optar por otra alternativa, para los que hoy – alrededor de 116.700 personas – su hospital de referencia es el HGV. Una estrategia cuyo resultado ha sido descapitalizar los hospitales de gestión pública, como el Hospital del Escorial, cercano al HGV, al que se le privó de esa población y de los recursos necesarios para beneficiar a Quirón Salud.
Carmen San José Pérez
Médica de Familia