En los últimos meses, asistimos a una serie de desencuentros entre los miembros de la Mesa Sectorial de Sanidad (Consejero y sindicatos) en torno a las últimas negociaciones en general, y más concretamente sobre la carrera profesional. Recordemos que los pagos de la carrera y la promoción profesional se congelaron en el fatídico año 2012 (el año de los grandes recortes y privatizaciones).


El pasado año la Administración empezó a devolver algunos de esos derechos laborales como los días de libre disposición y los llamados “canosos”, junto con la finalización de pagos de esa famosa paga extra que nos expropió el Partido Popular. Se ponía en marcha la estrategia de la “reconciliación” entre PP y sindicatos haciendo algunas leves concesiones, pero manteniendo lo fundamental de lo robado a los trabajadores y saqueado a la sanidad pública: la ley de las 37,5 horas; la paralización de la carrera profesional, la precarización laboral y la falta de plantillas; la disminución del poder adquisitivo entre un 15 y 25 por ciento; y, sobre todo, el desmantelamiento de la red pública de hospitales.

Recientemente, los sindicatos de la Mesa Sectorial (CCOO, UGT, CSIT-UP, SATSE Y AMYTS) denunciaron su malestar -con una simbólica protesta en la Puerta del Sol-, por el incumplimiento de los últimos acuerdos. Pero el Consejero de sanidad, Jesús Sánchez Martos, se reafirma en que los acuerdos solo hablan de “reconocimiento administrativo”, pero no económico si no hay disponibilidad presupuestaria. Cabe preguntarse entonces. ¿Para qué sirven acuerdos que no tienen disponibilidad presupuestaria? ¿Para qué vale aprobar una ley o una normativa si no hay dinero que la respalde? Lo que ocurre es que la Administración –con la complacencia de los miembros sindicales de la MS- intenta distraernos lanzando espesas cortinas de humo, en un escenario donde no se tiene voluntad de extender los derechos del personal con mayores retribuciones al resto de la plantilla del SERMAS.

Por eso la discusión entre el Consejero y los representantes sindicales de la MS, no se centra en los problemas de fondo relacionados con la carrera profesional (extensión del derecho a todos y todas las trabajadoras; mecanismos de financiación y calendario de aplicación); sino en las formas. De esta manera los representantes sindicales de la MS pueden seguir escenificando un conflicto entre ellos y el Consejero pero sin que las aguas desborden el cauce. Los trabajadores y trabajadoras somos meros espectadores pasivos de unas discrepancias controladas y exageradas por ellos mismos para simular un auténtico conflicto laboral.

El problema a nuestro entender es doble. Por un lado seguimos inmersos en una etapa de recortes y austeridad aunque no sea en los niveles de los años precedentes. Por otro lado no existe la menor voluntad por parte del gobierno de Cristina Cifuentes de hacer unas políticas sociales.

Por último, estamos muy lejos de generar un nuevo movimiento laboral y social -similar a la Marea Blanca- por la recuperación de los derechos perdidos: 35 horas, acabar con la precariedad y la falta de personal, carrera profesional, etc. Por eso es muy importante el movimiento iniciado en el Hospital Gregorio Marañón donde 749 médicos han firmado un manifiesto en defensa de su hospital; y también la movilización de la ciudadanía y los profesionales del Hospital público de Móstoles para impedir la conversión de su hospital en un geriátrico. Ese es el camino y no el de la Mesa Sectorial.

Antonio Díaz y Jesús Jaén (miembros del MATS).