No sólo quiero que dimitas y que dejes de gobernar una región que es mucho más digna que tú, también quiero que asumas la responsabilidad política que tienes y te marches con todos los tuyos.
Excelentísima C(orrupta)ristina Cifuentes,
El caso de tu no-máster lleva casi un mes despertándonos a todas las madrileñas mañana tras mañana a golpe de exclusiva y primicia aún más bochornosas que las del día anterior, y sobre todo lleva casi un mes encolerizando a todas las que estudiamos en la URJC o en cualquier universidad española.
El último lance en el caso es tu propia renuncia a tu no-máster, excusándote en que no quieres sacar rédito personal de su posesión, y que toda la culpa es del mal funcionamiento de la Universidad Rey Juan Carlos. Porque tú, inocente, has sido una pobre víctima del mal hacer de las universidades públicas.
Llevar casi un mes mintiendo, sostener que habías defendido un TFM que nunca existió, presionar a tus “colegas” de la URJC para que te facilitaran documentos oficiales falsos -que luego exhibiste en un vídeo por Twitter- utilizar tu posición de poder para conseguir un máster, sabiendo que te estabas saltando toda la legalidad existente, y todos los procedimientos y normas internas para obtenerlo no te da ni un poco de vergüenza. Tú eres víctima de la perversa e ineficaz URJC, porque el problema es lo mal que funcionan las universidades públicas.

Porque tú, inocente, has sido una pobre víctima del mal hacer de las universidades públicas

Escucha, Cifuentes, el caso de tu no-máster es muy ilustrativo. Refleja muchos problemas del sistema educativo y de educación superior españoles. Pero porque gente como tú, y otros muchos de tu partido, os habéis esforzado mucho (en esto sí que reconozco un esfuerzo tremendo) en desmantelar lo público, en privatizarlo y mercantilizarlo.

Ya no cuela

Tu caso, Cifuentes, evidencia el problema de corrupción estructural de nuestro sistema de organización en común. Muchos dirigentes del PP os esforzáis por instalar en el imaginario colectivo la máxima de que “una clase política corrupta es sólo el espejo político de una sociedad corrupta”. Así, echáis balones fuera y nos hacéis creer que aquí todos somos culpables. Como hicisteis con la crisis. Porque “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Pero ya no cuela, Cifuentes.
El caso de tu no-máster evidencia que has utilizado tu posición de poder e influencia (miembro destacado del PP y Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid) para organizar una trama (que involucra al rector, a un catedrático, a profesores y a funcionarias) que se aprovecha de lo común. Has utilizado lo que es de todas y todos para tu beneficio personal. Porque tú puedes hacer eso gracias a los privilegios que gozas por tu posición. Y tu trama también evidencia que no es la sociedad la corrupta, sino que sois los poderosos los que os servís de lo público para beneficiaros sin contemplaciones.
El problema son vuestros privilegios de poder, Cifuentes, esas estructuras que habéis construido para p
osibilitar la corrupción: los favores personales, la opacidad en la toma de decisiones, las puertas giratorias… Ya no cuela, Cifuentes, porque siempre sois los mismos los que perjudicáis a todas y a todos, los que instrumentalizáis lo público, y los que robáis lo que no es vuestro.

Tu caso, Cifuentes, evidencia el problema de corrupción estructural de nuestro sistema de organización en común

El problema viene de lejos, te lo admito. Viene de este proceso que empezasteis hace años para privatizar y mercantilizar la educación pública. Uno de los contratos sociales fundamentales para nuestra democracia fue la extensión del derecho a la educación, lo que iba a potenciar la igualdad de oportunidades y el ascensor social. Este proceso perverso del que te hablo empezó con el Plan Bolonia, hace ya unos lustros, en lo que se refiere a la educación superior. Y es que, Cifuentes, cursar estudios superiores se está convirtiendo en un lujo, año tras año.
Tenemos un sistema universitario público al que no puede acceder la mayoría por el desorbitado precio de sus tasas y la insuficiencia de sus becas, cada vez menos asociadas a la renta en un país que se empobrece sin cesar. Seguramente tú apenas sabes de lo que te hablo, pero te aseguro que mucha gente en los barrios humildes de Fuenlabrada, la ciudad en la que vivo, apenas se plantea entrar a la universidad. No es porque no quieran, Cifuentes, es porque no pueden.

No sólo quiero que dimitas y que dejes de gobernar una región que es mucho más digna que tú

Y mientras suben los precios de las matrículas, bajan las rentas familiares, Aguirre impone el bilingüismo segregador en las escuelas y desprestigia al profesorado de la educación pública, los poderosos conforman el “espacio europeo de educación superior”. Porque cuando la mayoría social lograba la titulación universitaria, había que buscar una nueva diferencia que marcase los límites de lo posible a la clase trabajadora: másters y más másters. Ya no valen los grados, la “valía” académica la condicionan los másters. Precios cada vez más escandalosos y proliferación de espacios de negocio privado poco transparentes (como el Instituto de Derecho Público en el que conseguiste tu no-máster, Cifuentes).
El sistema educativo ya no sirve para facilitar la igualdad de oportunidades, Cifuentes. Ni siquiera vale hablar de la “meritocracia” a la que tanto apeláis: tú y el PP os estáis cargando, incluso, vuestros propios argumentos. Estáis quedando en evidencia. Este sistema educativo –recortado, privatizado y mercantilizado– solo sirve para privilegiar a quienes ya tenían privilegios.

No es personal

Mira, Cristina, no es personal. Aunque te matricularas tres meses después del comienzo del máster (siendo presencial obligatoriamente), aunque nunca pisaras un aula ni hicieras ningún examen, aunque no presentaras tu TFM, aunque una funcionaria amiga tuya cambiara tus «No Presentado» por «Notables» de manera ilegal, aunque hayas mentido desde el principio hasta el final, aunque hayas enseñado un acta falsa cuando sabías que lo era y hayas presionado a la URJC para que te la facilitara. Aunque yo y muchas como yo sí tengamos que esforzarnos cotidianamente para sacarnos grados y másters, de verdad que no es personal.

Verás, Cristina Cifuentes, es que hay situaciones de desigualdad material y social de partida, y es falso hablar de meritocracia y esfuerzo cuando no todas partimos del mismo punto

No sólo quiero que dimitas y que dejes de gobernar una región que es mucho más digna que tú. No sólo quiero que tú y tu partido no volváis a tener capacidad de decisión sobre lo público para degenerarlo, privatizarlo, recortarlo, jodernos y encima aprovecharos corruptamente. Además quiero un sistema de estudios superiores público y transparente, sujeto al debate ciudadano, que se enfoque en favorecer la igualdad de oportunidades real. Verás, Cristina Cifuentes, es que hay situaciones de desigualdad material y social de partida, y es falso hablar de meritocracia y esfuerzo cuando no todas partimos del mismo punto, cuando hay muchos, como tú, que tenéis unos privilegios aberrantes que impiden que todas seamos iguales.
Lo que yo quiero es que asumas la responsabilidad política que tienes y te marches con todos los tuyos, sí, pero sobre todo quiero eliminar vuestros privilegios injustos y que construyamos entre todas una educación y una sociedad igualitarias, libres y dignas.
Atentamente, una estudiante más.
Irene Vigil, una estudiante más
Fuente: El Salto Diario