Un grupo de profesores de instituto han redactado esta carta que envían a distintos medios. Se están recogiendo firmas de adhesión de otros profesores. 

 

El inicio del curso escolar 2014-15 en la Comunidad de Madrid

La mejor noticia de este mes de septiembre para la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha sido que el curso ha empezado el 9 de septiembre para los alumnos de Primaria y el 10, para ESO y Bachillerato. Lo que no han dicho los medios de comunicación ni -por supuesto- ningún representante político, ha sido en qué condiciones ha arrancado este curso escolar.
Dejando de lado la temperatura que se ha alcanzado en algunas aulas (nos unimos al clamor de los alumnos y profesores de la Comunidad Valenciana), en este septiembre caluroso de Madrid, la situación de la mayoría de los institutos de educación secundaria de la capital sufre cada vez más los resultados de los recortes educativos, que no se detienen a pesar de la mejora de la situación de la que hablan nuestros gobernantes:

  • Los claustros de principio de curso tuvieron que celebrarse en algunos centros públicos con hasta casi un 50% menos de los profesores que tendrían que completar la plantilla, porque los que faltaban todavía no habían sido nombrados por la Dirección de Área. Esta situación ha acarreado una serie de problemas organizativos, imposibles de solventar en los dos días que faltaban para el inicio de las clases.
  • Se ha aumentado la ratio de alumnos por aula, pero se ha reducido la plantilla de profesores; de tal manera que en muchos casos no se podrán impartir clases de laboratorio en asignaturas experimentales, como Física y Química, Biología, Geología, o Ciencias de la Naturaleza, ni se podrán realizar desdobles en asignaturas de especial dificultad. Si se mantiene esta situación, los alumnos que inician ahora la ESO podrán acabar el Bachillerato sin haber hecho ni una sola práctica de laboratorio y sin haber tenido ningún desdoble en Inglés o Francés, por ejemplo.
  • Para cumplir las fechas establecidas hemos tenido que empezar las clases, a pesar del trabajo empeñado en ello, en unas condiciones caóticas; pero habrá lagunas que, ni aun con el máximo esfuerzo, podremos cubrir.
  • A esto hay que sumar el recorte de personal laboral (auxiliares de control y de secretaría), trabajadores muy importantes en la tarea diaria y que con tanta frecuencia quedan en un inmerecido segundo plano.
  • El trabajo del profesorado no es solo el que se desarrolla en las aulas. Este no podría hacerse si no hubiera unas programaciones previas y una preparación exhaustiva de las clases y de las evaluaciones. Por eso es importante disponer de un tiempo previo a las clases para programar el trabajo posterior.

Por todo ello, pensamos que no se puede defender la calidad de la enseñanza mientras se dificulta cada vez más el trabajo de los profesores y se sustraen a los alumnos apoyos a los que tienen derecho. La escuela pública es garante de la igualdad de oportunidades y tenemos que defender que nuestros alumnos puedan cursar sus estudios en las mejores condiciones posibles.