El PSOE y el Movimiento Asambleario de Trabajadores de Sanidad (MATS) denuncian una situación «intolerable» con casos en los que se ha llegado a duplicar la capacidad de las salas

El Hospital La Paz, en Madrid. / Juana Benet (EFE)

El Hospital La Paz, Madrid. Juana Benet (EFE)

El padre de Myriam Álvarez tiene 73 años, padece cáncer de pulmón con metástasis cerebral y derrame pleural. No espera, sin embargo, tumbado en una de las camas del Hospital La Paz, sino en una de las sillas de los boxes de urgencias. Allí ha pasado más de 35 horas esperando para ser atendido. Su hija ya ha puesto reclamaciones en atención al paciente.

El caso de Myriam es sólo uno de los varios que se llevan sucediendo estos días debido a los colapsos en los hospitales de la capital. «Se está sometiendo a un tratamiento nuevo de quimioterapia y le está provocando una proliferación de hongos en la boca», lamenta Álvarez. No puede hablar ni moverse y espera solo para ser atendido.

Tras la denuncia de varios pacientes, el diputado socialista José Manuel Freire se ha acercado a ese hospital, al de la Paz, para vivir en primera persona la situación de muchos de los pacientes. «Veo una urgencia saturada. Camas y sillones amontonados con un personal sanitario con dificultades para moverse. Los afectados están en una situación que no es tolerable«, denuncia Freire.

Desde La Paz reconocen que estos días ha aumentado la afluencia de pacientes, pero no por culpa de la gripe, sino por el cambio de tiempo que ha provocado que los mayores y los enfermos crónicos se descompensen. Además, este hospital cuenta con uno de los grupos de pacientes con más edad.

El caso de La Paz no es aislado. En el Clínico San Carlos también se han producido colapsos tal y como denuncia el Movimiento Asambleario de Trabajadores de Sanidad (MATS). Aseguran que, en algunos casos, se llegó a duplicar y casi triplicar la capacidad de las salas de Urgencias durante el pasado fin de semana. El día 8, por la mañana, 62 personas ocupaban un espacio reservado sólo para 30.

«Ha habido momentos en los que los pacientes se hacinaban en los pasillos o al lado del mostrador de recepción. Uno no sabe dónde asistir», lamenta Adoración García, del MATS. Todo ello, explica, mientras 200 camas permanecían cerradas en ese hospital. Además de la apertura de las camas, el Movimiento reclama el aumento de la plantilla asistencial para dar un mejor servicio a los pacientes.