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Más de 7.000 personas han muerto en accidentales laborales en España desde el comienzo de la crisis. Los expertos avisan de que la precarización en salarios y contratos es cada vez más un factor determinante.

En 2011, a Manuel le cayó encima una viga de 10 toneladas mientras trabajaba: “Justamente entre el pecho y donde acaba el cuello. Me cogió ahí. No me decapito, no me seccionó porque tenía el mando de la grúa que hizo como si fuera de taco para que la viga no me seccionara”. Manuel tiene tetraparesia, perdió la movilidad de su cuerpo desde el tronco hacía abajo. Es una de las miles de víctimas de la siniestralidad laboral en nuestro país. Desde 2008, año en que comenzó la crisis, más de 7300 personas han muerto en accidentes durante su jornada o en los trayectos a su puesto según datos del Ministerio de Trabajo.
La falta de prevención en riesgos laborales en las empresas sigo siendo crucial pero también la precarización, apuntan expertos en salud pública como Joan Benach de la Universitat Pompeu Fabra, es un factor determinante. “Está muy relacionado con factores de riesgo con la salud y finalmente con problemas de salud de muy diversos orden. Pueden ser desde accidentes de trabajo, los llamados accidentes de trabajo, que a mí no me gusta llamarles así. Pero muchos otros ambientes que tienen que ver con la salud, el estrés, la salud mental…”
La curva estadística muestra un pico en 2008, como más de 1.000 muertes, que se fueron reduciendo hasta la 558 de 2012, fecha en que comenzó de nuevo el repunte. Para Ana Garcia de la Torre, secretaria de salud laboral de UGT, el cambio de tendencia tiene un responsable. “La tendencia que era descendente, se ve como a partir de la aplicación de la reforma laboral de 2012 empieza a haber un repunte de la siniestralidad laboral. Y nosotros lo tenemos clarísimo, que tiene que ver con la precarización de las condiciones de trabajo.”
Un fenómeno, el de la precariedad, que, como apunta Benach, no se limita a los salarios, o al tipo de contrato. Manuel, por ejemplo, no tenía que haber estado nunca al mando de aquella maquina. ”Las prisas, las cargas de trabajo, te ponen a hacer cosas que no debes, pero ¿tú cómo te niegas a hacer una cosa para que te echen del trabajo? Uno tiene que hacer lo que le manden…Yo llevaba quince días trabajando, y pasó lo que pasó”
En los primeros seis meses de este año, se produjeron más de 300.000 accidentes en los que murieron 282 trabajadores. Eso sin contar las víctimas en desplazamientos, otras 77. Son algo más de la mitad de los fallecidos, por ejemplo, en accidentes de tráfico. Sin embargo, como relata Pedro José Linares de Comisiones Obreras, estas son víctimas casi invisibles. «¿Por qué no se habla? Posiblemente porque se establecen otras prioridades. Posiblemente es el indicador de carácter social más grave que podemos tener encima de la mesa y sin embargo es uno de los que tiene menor atención».
No existe un medidor de la precariedad laboral, más allá de estadísticas como las de la OCDE, que este verano situaba a España como el segundo de los 36 países miembros, con trabajadores más pobres. Según Bach, en el futuro se reducirá el número de víctimas, pero la preocupación por la salud laboral pasará por otros parámetros. “Hemos de fijarnos no solo en los accidentes de trabajo, sino en todo el conjunto de problemas sociales, vitales, familiares y finalmente de salud y de calidad de vida que tienen esos trabajadores y trabajadoras”
De momento, las víctimas y sus familiares tienen además que pasar por años de trámites legales y negociaciones con las empresas para obtener sus indemnizaciones. Manuel lleva siete esperando el juicio por su accidente y, mientras, aprovecha para contar su experiencia: “Estoy en una asociación aquí en Sevilla para ayudar a más personas que han tenido accidentes de tráfico, laborales…” y para evitar, que más trabajadores sigan engrosando las estadísticas de los que arriesgaron su vida en el trabajo.