Un informe de Oxfam señala la desigualdad que existe en el mercado laboral de España y Europa.

Las mujeres ganan un 14% menos que los hombres en nuestro país, mientras que el trabajo doméstico no remunerado que ellas realizan equivale al 27% del PIB

Durante la crisis, las diferencias de género en el mercado laboral comenzaron a nivelarse. Después, con la recuperación, volvieron a crecer, demostrando que la participación de la mujer en el trabajo remunerado se sigue caracterizando principalmente por rasgos como los bajos salarios, la discriminación salarial y la desigualdad. Estas son las principales conclusiones del estudio Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa, publicado recientemente por Oxfam. Según la organización, las malas condiciones que las mujeres afrontan en el trabajo se manifiestan en cuestiones como las jornadas parciales forzadas: el 70% de las personas que se encuentra en estas condiciones en España son mujeres.
El estudio de la ONG advierte que esta no es una tendencia exclusiva en nuestro país, sino que toda Europa arrastra problemas similares cuando se trata de discriminación y trabajo precario, incluso con peores ratios: las mujeres del continente tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener un empleo a tiempo parcial de forma involuntaria. Esto es, que no han podido encontrar otra opción o se han visto obligadas a trabajar en horario reducido.
Algo, la involuntariedad, que además es tremendamente común: cerca del 75% de los trabajadores con empleos parciales en la UE prefiere tener una jornada completa en su puesto. Teniendo en cuenta que cerca del 80% de estos trabajadores, los de jornada reducida, son mujeres, se puede deducir el importante peso femenino en la combinación a lo largo del continente: en Francia, ellas son cerca del 76% del total de población trabajadora a tiempo parcial no deseado. En Italia, casi un 70%. En Reino Unido el porcentaje asciende al 59,5%.
Según Oxfam, este tipo de trabajos de pocas horas se concentra en actividades mal remuneradas de ámbitos como los servicios, las ventas, los trabajos administrativos o los servicios técnicos –seguridad, centralitas, servicios de limpieza, mantenimiento, etc–. En muchas de ellas las mujeres son mayoría: representan casi el 56% de la fuerza laboral de la industria de la hostelería, la restauración y el turismo en España, y cerca del 88% de las personas que trabajan en el hogar o en cuidado.
En 2014, cerca del 10% de las mujeres experimentó baja remuneración, en comparación con el 10% de los hombres. Las personas con este tipo de empleos, asegura el informe, en muchas ocasiones sufren constantes dificultades para desarrollar una trayectoria profesional o se ven abocadas al estancamiento laboral.
El informe advierte también que existe una brecha muy importante en el porcentaje de mujeres y hombres que eligen este tipo de trabajos, los de media jornada, para asumir responsabilidades familiares como el cuidado de los hijos u otras personas en situación de dependencia. De esta forma, en el conjunto de la Unión Europea hasta un 42,6% de las mujeres que trabajaron a tiempo parcial en 2017 lo hicieron por estas razones. En el caso de los hombres, solo el 13%.
Para hacerse una idea del peso económico de este tipo de empleos informales, así como de su invisibilización, la ONG calcula que el trabajo doméstico no remunerado realizado por mujeres equivaldría a cerca del 27% del PIB de España.
Pese al predominio de las mujeres en estos empleos de jornada reducida, mal remunerados y poco reconocidos, el informe de Oxfam también señala que la brecha de género en términos de salarios sigue siendo muy alta incluso si se dejan de lado estas circunstancias. Es decir, una vez se han tenido en cuenta y descontados factores como el tipo de jornada o de contrato, las mujeres ganan de media un 14% menos que los hombres en España. Estos son 52 días al año más para recibir el mismo salario. En la Unión Europea la brecha la desigualdad llega al 16%.
Fuente: CTXT