fuencarral-pazEl pasado jueves 20 de octubre tuvo lugar el habitual pleno de la Junta Municipal del Distrito Fuencarral-El Pardo de Madrid.

En estos plenos se da la oportunidad de que las asociaciones vecinales hagan propuestas para que se voten por las distintas formaciones políticas.

Fue un Pleno con sabor sanitario. La AV La Flor y el recién nacido Consejo de Salud del Distrito propusieron dos resoluciones para que fueran votadas:

  1. Instar a la Comunidad de Madrid a resolver de forma inmediata los problemas de asistencia sanitaria de la población dependiente del Hospital La Paz y de sus Centros de Especialidades.
  2. Evaluación periódica de los Servicios Sanitarios del distrito con la participación de asociaciones y colectivos organizados.

No se puede negar que el plan era ambicioso. Dos personas, una representando a la AV La Flor y otra como trabajador del Hospital La Paz defendieron ambas propuestas. Y las votaciones fueron favorables: la primera con la abstención del PP, y la segunda a pesar del voto en contra del ala situada más a la derecha (PP y Ciudadanos). Esto de la participación les causa pavor, no lo entienden.

Desconocemos el recorrido que pueda tener esto, dado que las competencias en materia sanitaria las ostenta la Comunidad de Madrid, pero nos parece una vía en la que hay que seguir incidiendo, ya que, aunque las juntas municipales no tienen competencias sanitarias, si tienen competencias en la salud y el bienestar de sus vecinos, y es responsabilidad suya también instar y reclamar a la Comunidad de Madrid para que tome las medidas necesarias  para que esta salud y bienestar sean posibles.

Mereció la pena poder estar allí desgranando los problemas del Hospital La Paz, las listas de espera, los cierres de camas en periodos vacacionales, la pérdida de camas a lo largo de los últimos años,  la saturación cronificada de las urgencias, la precariedad y la falta de plantilla que afecta a las distintas categorías y que va revirtiendo en una pérdida de calidad asistencial, la pérdida del centro de especialidades de Fuencarral y las repercusiones para la población del distrito, las causas de todo ello y sus consecuencias. Y también mereció la pena insistir en la participación ciudadana como algo necesario para ejercer un control social de la salud de la población. Ese es el sentido del Consejo de Salud del distrito, puesto en marcha recientemente.

Este camino no parece imposible. Hay que contar con apoyos políticos, es evidente, pero la correlación de fuerzas en muchos distritos de la capital y en la Comunidad de Madrid lo hace más factible.

Denunciar y participar. ¿Porqué resignarse?

Luís Fernandez Pineda

Miguel Salas