Situémosnos hace mucho tiempo, en las postrimerías del 2014 y en pleno auge de pérdida de derechos y libertades  velados por la cortina de la crisis financiera. El imperio sindical, que tantas veces nos negó a los trabajadores su atención  pues estaban embaucados en tramas un tanto inquietantes, decidió, y maldita la hora, aliviar la altísima precariedad laboral que el universo sanitario padecía. No es fácil vivir con la amenaza del paro.

Decidieron, pues, realizar no con sumo esfuerzo y seguro que a cambio de algunas prebendas, un proceso de interinajes para los miles de profesionales de la Sanidad. Personas todas que, más que profesionales eran, esclavos de un sistema  que les desangraba. No tenían vida propia, estas eran gestionadas por otros. Se veían continuamente en grave peligro ante tanta demanda de trabajo, sin recursos necesarios, sin descansos adecuados…

Pero todo iba a terminar: el imperio sindical movió su rueda y terminaron… peor. Es cierto, todo hay que reconocerlo, que dieron  cierta estabilidad. Pero no fue una estabilidad real, solo ficticia. Los problemas seguían igual. Diríamos que el futuro se escureció aún más, pues muchas personas, algunas de ellas con muchos años de experiencia y con contratos míseros de sustitución, no pudieron optar a esos interinajes, con lo que se dio una discriminación total y absoluta que se añadió a la ya existente por el pago de la denominada Carrera Profesional.

Pero aún en la más absoluta oscuridad siempre hay un hilo de esperanza, una pequeña luz en el camino. Una organización de trabajadores y trabajadoras cuyo principio básico es la defensa del bien común, denunció está situación ante la Justicia y… sorpresa, fue escuchada su voz. Voz que han intentado, con los diferentes recursos de ley, acallar. Ellos mismos, miembros de las diferentes organizaciones que conforman el Imperio Sindical, han exigido ante la justicia apoyar al Gobierno que les facilitó un acuerdo discriminatorio que han intentado mantener cueste lo que cueste. Su palabra estaba en entredicho: ¿cómo unas organizaciones, que dicen representar a los trabajadores, iban a ir en contra de los derechos de los mismos? Mientras, los sublevados han insistido con encierros y otras actividades públicas en llamar la atención sobre tan infame desfachatez. Y quizás, lo hayan conseguido.

Ahora en 2017, en la antesala de un acuerdo similar de interinajes, estas mismas organizaciones se hacen eco de la “voz de los rebeldes”. En esta ocasión quieren, y así lo han dicho públicamente, que el nuevo acuerdo englobe a todos los profesionales: eventuales en plaza vacante, eventuales por  necesidades  y eventuales por sustitución.

Es de agradecer que la lucha de unos pocos sirva para, al menos, hacer recapacitar a los que tienen el poder de cambiar las cosas y acabar con la discriminación, sea ésta del tipo que sea. Pero nos da que esto es solo una jugada del Imperio Sindical con el beneplácito del Gobierno pertinente que, casualidad, es del PP, partido presuntamente más corrupto conocido en los anales de la historia, para quedar bien públicamente y abstenerse del nuevo acuerdo. Que, mira por dónde, es prácticamente igual al del año 2014 e incidirá gravemente en las desigualdades entre profesionales.  Y como desgraciadamente la memoria colectiva es corta y olvidadiza, el Imperio Sindical proseguirá en su andadura del beneficio propio aún a costa del beneficio de todos.

La lucha continúa, los rebeldes somos cada vez más, pelearemos hasta la extenuación por la consecución de los derechos reales y no ficticios de todos y todas las trabajadoras. Esta es nuestra lucha y… ¿la tuya?

Tú decisión es nuestro futuro, que la fuerza te acompañe.

José Fernandez. Miembro del Mats