GestionDirección4

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Parecía que, tras la llegada de Doña Carmen Martínez de Pancorbo González a la Gerencia de nuestro hospital, dada su aparente actitud abierta y dialogante, iban a cambiar las formas y el fondo de la gestión de nuestro hospital. Pasado más que un tiempo prudencial, comprobamos que nada más lejos de la realidad. Todo sigue igual o peor. La imagen sigue siendo la prioridad. Los problemas asistenciales, la mejora de la calidad real, el bienestar y la seguridad de nuestros pacientes así como la mejora del clima laboral, continúan en segundo plano.

  • Seguimos teniendo unas camas “altamente peligrosas” tanto para el personal como para los pacientes.
  • La limpieza continua siendo un problema. Y no precisamente por los trabajadores sometidos a una carga constante de trabajo.Se necesita si o si personal fijo de limpieza en todas las Unidades de Críticos. Será que nuestros gesto-res, en sus despachos deslumbrantes, no se percatan de estas deficiencias.
  • Y que decir de la Urgencia. No hay palabras para expresar lo que allí ocurre cada día.
  • El mermado Servicio de Informática, que tiene que dar cobertura a la «alta tecnología” de la que disponemos con la mitad de personal. Estos profesionales ya tienen reconocida su categoría y aun así siguen en tierra de nadie.
  • Las “peonadas” que engrosan el bolsillo de algunos. A costa de poner en peligro la calidad y atención de los pacien-tes por falta de criterios de cobertura. El mismo personal, sobre todo, en las Unidades de Hospitalización tienen que hacer frente a esta sobrecarga de trabajo.
  • La CMA sobresaturada por el aumento exponencial de actividad y sin los recursos humanos y materiales necesarios que se requiere.
  • Las demandas de los trabajadores tanto por motivos asistenciales como de conciliación de la vida familiar y laboral se eternizan o se obvian . Los profesionales no tienen derecho, según parece, a recibir una contestación en los mis-mos términos que a ellos se les exige.
  • La falta de cobertura de incidencias y bajas laborales es un problema enquistado. Y el personal está más que harto de sacrificar su vida personal.

Y claro la respuesta de la Dirección, en especial de la Dirección de Enfermería, es la ya mal sonante frase de “estamos en ello” y/o “somos unos mandados” Entonces, ¿para que necesitamos tantas Adjunt@s y Subdirector@s? ¿Sólo los profe-sionales de a pie de cama tenemos que cumplir en nuestro trabajo?
Ni ven, ni oyen, ni actúan. Carmen, ¿está es la forma adecuada de gestionar? Si así lo crees, es mejor que dimitas.