Domingo 17 de mayo de 2015, por Jesús

Jesús Jaén

El 7 de mayo se celebraron las elecciones sindicales en la sanidad madrileña. Una estructura compleja de Juntas de Personal de siete áreas, mezcladas con comités de empresa para el personal no estatutario sino laboral y un sinfín de recobecos legales que no vienen al caso (incompresibles además para los propios trabajadores/as del sector).
Los resultados de las elecciones parecieran los “normales”: alta abstención (mayoritariamente entre médicos) y victoria en las siete áreas de los sindicatos clásicos (CCOO y SATSE). Sin embargo, no fue así del todo. Estas elecciones sindicales han arrojado un resultado muy especial.
Una pequeña organización sindical como es el MATS, que carecía de implantación en todas las áreas, sin apenas medios y en un ambiente desfavorable potenciado por decisiones arbitrarias (acuerdos entre el PP y los Sindicatos) en forma de nombramientos de nuevos interinos, convocatorias de oposiciones y traslados; que buscaban abiertamente potenciar el voto de los sindicatos subvencionados y del propio PP en las elecciones del 24M; a pesar de eso, hemos conseguido unos resultados entre buenos y muy buenos.
Hemos obtenido representación en las Juntas de Personal de las tres áreas donde nos hemos presentando: áreas Norte (H. de La Paz), Centro (Hospitales Doce de Octubre, Clínico, La Princesa, Niño Jesus y Santa Cristina) y Este (Ramón y Cajal). Hemos ganado en el área centro donde se concentran la mayor cantidad de trabajadores/as del sector, con un 16% de los votos por encima de CCOO y SATSE; y también, hemos ganado las elecciones al comité de empresa del hospital Virgen de la Poveda.
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Cómo explicar que, pese a las dificultades objetivas, el MATS hayamos conseguido unos resultados tan positivos? En mi opinión es la combinación de varias cuestiones.
1.- El reconocimiento de un trabajo a lo largo de los últimos años en donde el MATS, pese a nuestra debilidad, ha estado con l@s trabajador@s del sector. Impulsando y apoyando las luchas del personal no sanitario o contra el RD de ley 16/2012; pero sobre todo, participando en las luchas contra las privatizaciones cuyo punto culminante fue octubre del 2012 con el nacimiento de la Marea Blanca para enfrentar el Plan de Sostenibilidad.
2.- La Marea Blanca, como lo fue anteriormente el 15M, era una expresión espontánea de indignación contra el gobierno y las élites, señalando un punto álgido en el desarrollo de las asambleas, la democracia directa y la autoorganización de l@s trabajador@s. Esas eran precisamente, las señas de identidad, el ADN programático del MATS desde nuestra fundación. Es decir, que la lucha contra los recortes y las privatizaciones era más eficaz y poderosa si se llevaba a cabo bajo el empoderamiento de los propios trabajadores; sin la supervisión oportunista de los sindicatos oficiales. Así nació -de forma totalmente espontánea e independiente de cualquier sindicato- el colectivo PATUSALUD que desempeñó un papel fundamental en la Marea Blanca.
3.- Junto con la llave de la democracia directa y autoorganización, el MATS, se unió a ese gran movimiento unitario que fundió en la Marea Blanca a profesionales de la salud, vecinos, pacientes y personas de cualquier ideología política. El gran éxito de la Marea Blanca, además del judicial, fue político. El discurso de la Marea Blanca se hizo hegemónico en la sociedad civil madrileña a través de la interiorización en la conciencia popular que la sanidad pública y universal eran grandes conquistas que no pueden perderse.
4.- La campaña realizada por el MATS en las elecciones del 7 de mayo ha conectado directamente con varios fenómenos sociales, laborales y políticos. En primer lugar lo ya señalado de la Marea Blanca. En segundo lugar el lanzamiento de la Carta de Derechos irrenunciables (que hemos sometido al debate de l@s trabajador@s), exigiendo a los partidos que concurren a las elecciones del 24M, que se pronuncien de una manera clara y categórica. En tercer lugar, una campaña que ha combinado la lucha laboral y la lucha política como las dos caras de una misma moneda (el lema fue: Por un Cambio Político; Por un Cambio Laboral…Hay Derechos que no pueden esperar). Señalando en primera instancia al gran responsable de todo que eran los gobiernos del PP.
5.- Por último, pero no por ello menos importante. Una de las propuestas que mejor “conecta” con el sentimiento de muchos trabajadores del sector es la de construir un tipo de sindicalismo que no tenga subvenciones, que viva de las cuotas de sus afiliad@s. Un sindicalismo donde los que se dediquen a la “tarea sindical” no sean liberados de por vida. En donde las decisiones no se tomen al margen de la gente sino en asambleas. Un sindicalismo que algunos nos criticaban como “desfasado”; frente a los “modernos” que se dedican al sindicalismo de “prestaciones” y “servicios”, medrando toda la vida en sillones y salones donde se cuecen acuerdos a nuestras espaldas. En el siglo XXI renace un nuevo sindicalismo asambleario que tiene la autoorganización como base de su programa.
Y nada más. Gracias a los que nos apoyaron con su voto y con su aliento. Para nosotr@s este éxito es un motivo para continuar y trabajar mucho más.
Anticapitalistas