En Tetuán, encuentro vecinal.

Pasaba el domingo 17 de noviembre por la mañana por la calle Olite y, al cruzar la calle Abel, me sorprendió ver en el Teatro Asura una pancarta colgada, con tres logos, uno de Invisibles, otro de Tetuán Resiste y en medio un 15M Tetuán. Había acudido a algunas de las asambleas que en 2011 se hicieron en la plaza «de las palomas», pero entre cosas de trabajo y otros asuntos me descolgué. Creía que de aquello no quedaba nada, aunque sí había oído que se hacía algo contra los desahucios.

¿Habrán hecho una obra de teatro sobre el 15M? Me animé a preguntar y entré. Una nave muy grande y altos techos, por ahí estaban, en ese momento, unas 20 personas, poniendo sillas en círculo, charlando, etc. Pregunté. Me contaron que Invisibles y Tetuán Resiste eran dos grupos de intervención social que procedían del 15M, qué había mucha gente en Tetuán pasándolo mal, con problemas de vivienda, de ingresos, de alimentación, de suministros…, al lado de mucha riqueza. Que había más grupos haciendo otras cosas interesantes y necesarias. Y que los dos grupos que venían del 15M habían propuesto un encuentro vecinal para compartir experiencias.

Me quedé y me senté en el corro, creo que llegamos a ser más de 50. Primero habló un chico muy simpático, al que llamaban Mon, luego dijo que era de Radio Almenara, y nos contó el por qué del encuentro y cómo iba a ir la cosa. Pasó el micro a Isa, me suena haberla visto, quizá en alguna de las asambleas 15M a las que fui, es de Tetuán Resiste y me impresionó lo que contó la lucha que llevaban para impedir que las familias se quedasen en la calle, y más cuando supe que familias con menores se quedaban literalmente en la calle. Después habló Ana, de Invisibles, contando qué hacían con los demás problemas sociales, me interesó bastante lo que contaron sobre la pobreza alimentaria, sobre las familias sin ingresos y recortes en la renta de inserción y sobre la situación de las familias en proceso de petición de asilo, sobre lo que había visto poco antes un reportaje en la televisión. También contó las dificultades que tenían, las barreras que no lograban superar…

Y luego habló un señor, Carlos que nos presentó un informe social sobre la situación en Tetuán, del que pude llevarme una copia impresa, también me llevé un libro sobre la lucha en Tetuán por el derecho a la vivienda; sabía que hay pobreza, claro, pero los datos eran un mazazo, hay mucha pobreza, muchos problemas sociales… Que cosa tan bien hecha cuando se difunden tantas mentiras.

Los grupos organizadores se callaron, querían escuchar, aprender de cómo hacen otros grupos las cosas, encontrar puntos comunes. Y me llevé una gran sorpresa. Esperaba indignación, claro, denuncia también, pero me encontré con que, además de indignación, allí había muchas personas que estaban haciendo cosas, construyendo nuestro distrito, sin esperar a que las arreglen otros. Y era gente muy diferente que se llevó muy bien y con cariño y solidaridad, cuando a veces vemos a los que están muy muy cerca exagerando sus diferencias para imponerse uno a otro. Por ejemplo, la primera persona que habló era una voluntaria de la Orden de Malta, al oírlo tuve prejuicios, pero, oye, muy maja y solidaria, tienen un comedor social y un dispensario en la Ventilla. Y todo siguió así, dos asociaciones de vecinos (Cuatro Camino-Tetuán y Ventilla-Huerto), el grupo de mujeres 8M Tetuán que nos dejó claro por qué el feminismo era necesario y propuso acciones, personas ligadas a una de las parroquias del barrio, unas jóvenes de un grupo de Acción Social por la Música,   cooperativas relacionadas con la alimentación, otras jóvenes que estaban iniciando un proyecto que funciona en Portugal para evitar que se tire comida y poder distribuirla a quien la necesita en condiciones dignas, también se habló de comunidades activas de salud, una mujer se ofreció para acoger provisionalmente a alguna gente que se quedase en la calle sin techo. Más lo que habré olvidado, que me perdonen.


 

Me pareció que quedaron ganas de seguir compartiendo. Se dieron los correos electrónicos de quien quisiera estar al tanto de nuevas iniciativas. Me pareció que allí, siendo tan diferentes, todo el mundo tiraba en la misma dirección y que se estaba fraguando algo, no sé el qué, yo también me emocione y salí con ganas de hacer algo en mi barrio con alguno de esos grupos, voy a ver si hago tiempo.

El final muy emocionante porque Mon nos invitó a agarrar una cuerda larga que venía desde el techo y escenificar que tirábamos de ella conjuntamente. Y entonces se cantó esa canción que dice «y si tú tiras por aquí, y si yo tiro por allí…». Tetuán está vivo, pienso que para mí también podría dejar de ser «el sitio en que resido» y ser un espacio más de vida, que no es lo mismo. Residir se puede hacer sólo, vivir requiere compañía, yo la tengo pero en otras actividades en otros lugares. Ahora voy a ver si empiezo a que una parte de mi vivir sea en mi barrio.