El exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Javier Fernández-Lasquetty dimitió el 27 de enero, el mismo día que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid volvió a echar atrás su proyecto de privatización sanitaria. El presidente de la Comunidad, Ignacio González, aceptó su marcha y agradeció públicamente el gesto de su compañero, que sirvió para apagar el fuego que desde hacía meses enfrentaba al Ejecutivo madrileño con la marea blanca. El sacrificio del defenestrado consejero, que se quedó como diputado raso, ya está siendo compensado. Si el PP de Madrid propuso su nombre para la presidencia de la Comisión de Estatuto de Autonomía, Reglamento y Estatuto de Diputado (con un plus salarial de 670 euros mensuales), es Javier Fernández-Lasquetty el miembro de la Asamblea que parte como favorito para suceder al exdiputado Francisco Granados en el Senado.
El Grupo Parlamentario Popular de Madrid será quien decida el nombre del compañero que se convertirá en el candidato popular al Senado. Granados entregó su acta de diputado en la Asamblea de Madrid, dos días después de airearse que tiene una cuenta en Suiza con 1,5 millones de euros. El exalcalde de Valdemoro entregó también su acta de senador, un puesto que le ofreció Esperanza Aguirre tras apartarlo drásticamente de la secretaría general del partido.
Fuentes próximas al Grupo Parlamentario Popular aseguran que no hay tiempo determinado para elegir al nuevo senador. Mientras reconocen que “no hay todavía ninguna decisión tomada”, adelantan que la opción de colocar al exconsejero de Sanidad “no estaría mal”. Sea quien sea el candidato popular a ocupar una silla en la codiciada Cámara Alta, el Pleno de la Asamblea de Madrid tendrá que aprobar su designación. Con la mayoría absoluta del PP en la Cámara, el nombre que decida la cúpula del Grupo Parlamentario Popular será el elegido.
Conscientes de la generosidad del gesto que tuvo Lasquetty en dimitir sin que el presidente se lo pidiera, todo el mundo entiende que el Ejecutivo de Ignacio González quiere gratificar al máximo su decisión. El primer guiño llegó la misma semana de su dimisión, aunque fue simbólico: el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid le concedió la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo, un reconocimiento “que se da a todos los exconsejeros, una tradición desde hace años”, recalcaron desde la Real Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid.
El movimiento que el Grupo Popular en la Asamblea podría tener de proponer su nombre como sucesor de Granados en la Cámara Alta es entendido entre sus propios compañeros como “una recompensa al sacrificio que ha hecho Lasquetty para que el PP acabara con el problema de la externalización de la gestión de los hospitales”.
Granados, caída en 48 horas
El ya exparlamentario Francisco Granados no acudió personalmente al registro de la Asamblea de Madrid a entregar su renuncia. Hizo el trámite por vía administrativa. Abandona la carrera política porque dice que “está cansado” de la presión que sufren él y su familia desde que se conoce quetuvo una cuenta en Suiza.
Granados quiere volver a ser analista financiero en Société Générale, el banco en el que trabajaba como bróker antes de su aterrizaje en la política madrileña. Lo que seguirá siendo el tiempo que Esperanza Aguirre lo permita es presidente del PP de Valdemoro. Mientras, sus compañeros se pelean por heredar uno de los puestos que deja vacante y que es más deseado: el de senador por Madrid.
Fuente: El Confidencial