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En enero se privatizó la Lavandería Central Hospitalaria, pasando a ser gestionada por la empresa Fundosa Lavanderías Industriales (Flisa), empresa de Fundación ONCE. Esta empresa se comprometió a partir de esa fecha, a la recogida de ropa sucia (uniformidad y lencería hospitalaria), su lavado y entrega correspondiente a 18 hospitales públicos de la Comunidad de Madrid.
Desde entonces la cantidad de ropa que se recibe lavada es muy inferior a la que se entrega sucia, al realizarse el cómputo por kilos, las prendas que se reciben en mayor proporción son sábanas y habitualmente húmedas. Esto está provocando falta de uniformidad y pijamas para los pacientes. Tampoco se reciben los arneses enviados a lavar, impidiendo la utilización de grúas para movilizar a los enfermos encamados. Obligando a levantar y acostar a los enfermos manualmente y con poco personal poniendo en riesgo la seguridad de trabajadores y pacientes.
Además la ropa que llega está rota, sucia, ennegrecida, arrugada, húmeda y con mal olor. En algunas ocasiones sin empaquetar o con el embalaje de plástico roto.
En la comprobación de la ropa limpia recibida, que realiza el personal del hospital, la tasa de rechazo por rotura o manchas es muy elevada. Obligando a desechar esa ropa o enviarla de nuevo a lavar.
Desde la Jefatura de Hostelería se dieron instrucciones a partir del día 1 de abril, de  entregar un uniforme sucio para recoger otro limpio. Esta medida supone que los trabajadores tienen que desplazarse por el hospital con los uniformes sucios, incluso que tengan que guardarlos en sus taquillas, hasta poder entregarlos en el repartidor de lencería. Esto se convierte en una fuente de contaminación microbiana.
En muchas ocasiones los trabajadores tienen que reutilizar su uniforme sucio durante varias jornadas laborales por falta de uniformes limpios, o porque  dicho servicio permanece cerrado, sólo funciona de lunes a viernes.
Llevamos meses preocupados por las consecuencias que esta falta de higiene puede ocasionar para la salud de pacientes y trabajadores del Hospital y solicitando a la Dirección, a los Servicios de Prevención y Medicina Preventiva, que  tomen las medidas necesarias para resolver dicho problema, sin obtener respuesta.
Este grave problema de higiene también se repite en otros Hospitales como Ramón y Cajal, Doce de Octubre y La Paz.
Estas son las consecuencias de la privatización.