ramonycajal

La Dirección de este hospital ha decidido cerrar numerosas camas en verano: el punto alto será en agosto, cerrando 284 de 826 funcionantes (el 34%), en septiembre, 259 en la primera quincena y 144 en la segunda. No hay justificación para un cierre tan numeroso en ningún momento y todavía menos en septiembre, con la actividad social casi normalizada en la primera quincena y totalmente en la segunda.
 Por un lado, existe una lista de espera quirúrgica de más de 7000 personas y una demora media de unos 103 días (que, no olvidemos, empieza a contar a partir de que se han realizado las pruebas que ha dispuesto el especialista).
 Por otro, este cierre de camas conlleva mantener abierto y, de momento completo, un departamento situado en la Urgencia, llamado sala de Preingreso. Este lugar lo componen dos salas con 12 y 11 camas, sin ventanas y con solo dos servicios, y lo van ocupando los pacientes que debiendo ingresar en planta no tienen cama libre. En los últimos días de julio estas salas han estado llenas con 23 pacientes, mientras que había 179 camas cerradas. Por supuesto, parte de ellos han superado las 24 horas máximas a las que se comprometió el Consejero. Por ejemplo el viernes 29 a las 11 de la mañana había 8 pacientes que superaban esas horas.
Nos tememos que algo similar ocurrirá durante agosto y septiembre, pues la previsión es mantener Preingreso con 12 camas durante agosto y la primera quincena de septiembre y 23 en la segunda de septiembre.
Decisiones de este tipo provocan sufrimiento a trabajadores y, sobre todo, a pacientes. Para los directivos que las toman, sea el Gerente sea el Consejero, sin embargo, no tienen consecuencia alguna. Usan los medios públicos a su antojo, causándonos graves problemas, pero no responden ante nadie.