Santiago Aparicio Diario 16  
El consejero de la Comunidad de Madrid prometió, Enrique Ruíz Escudero, prometió que se iba a poner a las manos para que las Urgencias del Hospital La Paz no fuesen ese caos que se había denunciado en los medios. Incluso se prohibió realizar fotografías dentro del servicio hospitalario. Sin embargo, la situación no ha mejorado, es más, ayer día 19 el colapso en el servicio fue más allá de lo mínimamente humano.
La denuncia no ha tardado en llegar por parte de pacientes, familiares y grupos de empleados. Ayer, a partir de las 17 horas, por ejemplo, había tres pacientes encamados que eran atendidos en el pasillo de la sala 2. A lo que había que sumar que no se realizaron pruebas radiológicas a los pacientes de las salas 2A y 2B que se encontraban encamados al no haber espacio suficiente para acceder y sacar sus camas de las salas. También nos han contado que una trabajadora del turno de mañana ha sufrido un ataque de ansiedad y ha tenido que ser trasladada al box de traumatología para seguir con su jornada laboral, al encontrarse este menos saturado. Este caso, denuncian, se suma a los muchos que se están produciendo en las últimas semanas, con varias funcionarias sanitarias, las cuales vienen sufriendo ataques de ansiedad o rompiendo a llorar al acabar su jornada laboral.
Según nos han podido confirmar las cifras de ocupación del servicio a las 17 h eran las siguientes: Sala 1 (6 camas) 24 pacientes, habiendo sobrepasado los 30 en torno a las 15h; Sala 2A (6 camas) 22 pacientes, y dos más en el pasillo (llegó a tener 27); Sala 2B (6 camas) 18 pacientes y uno más en el pasillo. La sala 3, de 18 camas, contiene 33 pacientes. La sala 4 (6 camas) alberga cuatro pacientes. Ocho pacientes más han tenido que ser acomodados en la llamada sala de tránsito, sin tomas de oxígeno y con un total de 4 enchufes. A pesar de que el servicio cuenta con 62 camas, en ese momento acogía 112 pacientes, cuando las peores cifras de saturación siempre se dan en horas más tardías, en torno a las 19-20 horas.
Fuentes internas del propio Hospital de La Paz manifiestan su profundo “rechazo de todos los parches, chapuzas e improvisaciones que se están dando en la gestión de esta crisis, que prolongan la situación de indignidad que sufren los pacientes y los niveles insalubres de estrés de los trabajadores. Estamos realizando un estudio de niveles de estrés entre el personal cuyos resultados preliminares son atroces, por lo que la publicación de los resultados será acompañada por la correspondiente denuncia a la Inspección de Trabajo”.
Una vez más, pese a las promesas del gobierno, se comprueba que no se trata de problemas de estacionalidad, sino de una realidad cuasi permanente de un austericidio en los servicios públicos madrileños y que parecen no tener solución a corto plazo por tantos años de abandono. Sólo en el hospital La Paz se han perdido 117 camas en siete años, a pesar de que cada año atiende más urgencias, 24.000 más en 2016 que en el año 2012.
Así, desde el Hospital se pide que se contrate personal suficiente con carácter inmediato, en todas las categorías (celadores, enfermeras, limpieza, auxiliares de enfermería); reforma en el plazo de un año del servicio para dotarlo con las 100 camas que necesita en lugar de las 62 actuales; y agilización de los ingresos en las plantas, abriendo camas y contratando personal de refuerzo si fuese necesario.