Hoy 26 de abril las mujeres hemos tenido que volver a salir a la calle indignadas por la agresión sin precedentes que ha significado la sentencia contra los violadores de los San Fermines.
Tras reconocer en la propia sentencia que se violó a una mujer de forma consecutiva por cinco hombres, que en ningún momento hubo consentimiento expreso o tácito, a estos les van a condenar por abusos y no por agresión sexual. ¿El motivo? Que no hubo violencia. El juez no considera que una penetración forzosa constituya un acto violento en sí. El juez no considera que el que te arrinconen, arranquen la ropa, te soben y baboseen y, por último, te metan el pene por la vagina, sea un acto violento.
Si hasta ahora estaba claro hoy se ha hecho evidente: la justicia no es para las mujeres, no nos defiende, no nos hace sentir más seguras, es más, nos deja indefensas.

  • Un guardia civil, un miembro de la UME y otros tres hombres violaron repetidamente a una mujer: 9 años de cárcel.
  • Agresión a un guardia civil: constituye delito de odio, 60 años de cárcel.

La justicia no es para las mujeres.
Cuando denunciamos una agresión sexual son muchas las ocasiones en las que somos nosotras las que acabamos siendo juzgadas: por cómo vestimos, cómo andamos, cómo hemos mirado, qué habíamos bebido o a qué hora andamos por la calle.
El mensaje que hoy se ha dado ha sido claro: las mujeres somos ciudadanas de segunda que no tenemos el mismo derecho a la libertad y a la seguridad que los hombres y, menos aún, si éstos pertenecen a los cuerpos de seguridad.
Este doble rasero tiene que acabar: las mujeres decimos que NO, que estamos hartas de seguir siendo mercancía. Que nuestro cuerpo, nuestro sexo, nuestra vida, no es de segunda.
Entérense, señores miembros de la judicatura, del gobierno, de los poderes fácticos… Entérense porque les conviene: cuando agreden a una mujer nos agreden a todas porque casi todas, además, hemos sido agredidas en alguna ocasión. Y no estamos dispuestas a seguirlo siendo. 10.000 personas frente al Congreso, convocadas prácticamente en el día, dan fe de ello.
Desde aquí todo nuestro cariño, apoyo y solidaridad con las víctimas. Desde aquí decimos NUNCA MÁS, que las calles son nuestras y que la lucha por cambiar este sistema capitalista y patriarcal va a ser larga pero que no nos vamos a rendir.
Por ti compañera. Por nosotras.
Ninguna agresión sin respuesta, decimos. Si la justicia no responde por nosotras, tendremos que ser nosotras las que respondamos en las calles.
MATS Feminismo