Embajada2La embajada de Palestina en Madrid es un almacén. Al menos es lo que parece nada más traspasar el umbral de su puerta dejando atrás la bandera del país a media asta. Cientos de cajas de cartón apiladas unas encima de otras con palabras escritas a mano: sábanas, mantas, desinfectantes, mascarillas, vendas, etc.
Mezcladas con estas cajas llenas o a medio llenar de medicamentos y material quirúrgico, una decena de personas van y vienen intentando ordenar todo aquello, fruto de la solidaridad del pueblo de Madrid. Hay que clasificar, desechar lo ya caducado, empaquetar, etc. Estas personas, anónimas, desconocidas las unas de las otras, de ideología o inclinación política seguro que variopinta, están allí para ayudar a que toda esa solidaridad llegue a donde quieren los madrileños que llegue: a Gaza. Unas desechan lo pasado de fecha, otras, las más relacionadas con el ámbito sanitario, las clasifican dando prioridad a antibióticos, analgésicos, antisépticos, etc. Algunas se reconocen como participantes en la Marea Blanca.
“Aún no tenemos respuesta del gobierno español”, comentan en la embajada. “Lo seguiremos intentando”. En efecto, después de muchos días, de demasiados días de guerra desigual, el mandato del pueblo de Madrid no se ha cumplido aún. Las cajas que se ven al entrar en la embajada, y las otras muchas que no se ven en los sótanos, esperan un trasporte que les lleve a su destino. Corrió incluso el rumor que sería la propia Autoridad Palestina la encargada de fletar el avión correspondiente.
España se ha distinguido siempre por la solidaridad de sus ciudadanos y por la inmediatez de la ayuda que se ha hecho llegar a los lugares en los cuales había necesidad de la misma. Desastres naturales y conflictos bélicos siempre han obtenido respuesta puntual del gobierno español con aviones cargados de alimentos, material sanitario, mantas, etc. ¿Por qué se está tardando tanto en esta ocasión? ¿No es la misma la solidaridad para unos que para otros si lo importante es aliviar su sufrimiento? Nunca se han escatimado esfuerzos. La misma AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación) describe que la asistencia humanitaria debe prestarse de conformidad con los principios humanitarios básicos de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia.
La ayuda humanitaria, más aún cuando es mandato directo de la ciudadanía, debe ser, por tanto, independiente de quienes son los agredidos y quienes los agresores, de las consecuencias políticas de la misma, incluso de la propia ideología del gobierno que la pone en marcha, responsable y dueño de los resortes para hacerlo.
¿Quién está ayudando al pueblo palestino?: NADIE. El pueblo de Madrid quiere que su ayuda espontánea y solidaria llegue cuanto antes a Gaza. El gobierno español es el responsable de que esto ocurra lo antes posible.
Mar Coloma Sánchez y Luis Fernández Pineda
Personal sanitario del SERMAS