Por Vicente Matas, vocal nacional de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica Colegial

Viernes, 09 de octubre de 2015, a las 11:57


Veamos ahora que ha pasado en estos cinco años en la inversión pública en Sanidad.  Los datos son muy claros, según el Ministerio de Sanidad entre lo invertido en 2009 y 2013 se han recortado 8.869 millones de euros (el 12,60%). El porcentaje sobre el PIB ha pasado del 6,5% al 5,9%, con un recorte de 0,6 puntos (el 9,2%). Los euros invertidos por habitante han sufrido un retroceso del 13,35% (201 euros habitante y año), pasando de 1.510 en 2009 a 1.309 en 2013.
Comparando ahora los datos anteriores podemos comprobar cómo la Inversión Sanitaria Pública ha sufrido, más del doble en recorte porcentual que las inversiones públicas en general. En concreto, la Inversión Sanitaria Pública ha sufrido un 12,6% de recorte, mientras que en la inversión Pública total (gasto público consolidado según eurostat) el recorte ha supuesto un 5,2% (menos de la mitad). En euros por habitante igualmente se ha recortado más del doble en Sanidad (el 13,35%) que en la Inversión Pública Total (el 6,2%).
Igualmente podemos comprobar cómo la Inversión Pública Sanitaria ha retrocedido desde el 14,6% de la inversión Pública total en el año 2009, a un 13,5% en el año 2013. En inversión per cápita igualmente ha descendido del 14,4% al 13,3%, en ambos casos una pérdida importante de 1,1 puntos.
En resumen de los 24.987 millones de euros recortados en 2013 con relación a 2009, más de un tercio (el 35,5%) se ha recortado en Inversión Sanitaria Pública (8.869 millones de euros), cuando el peso de la misma, en la Inversión Pública era en 2009 un escaso 14,6% que ha quedado reducido al 13,5% en 2013. Igual sucede con el recorte de 644 euros/habitante/año de Inversión Pública, pues casi un tercio, el 31,2% (201 euros/habitante/año) corresponde a Inversión Sanitaria Pública, que proporcionalmente solo representa el 13,3% en el año 2013.
Nuestras Administraciones tienen que ser conscientes de que los recortes en salud han sido excesivos, nuestro Sistema Sanitario obtiene unos resultados en indicadores de salud excelentes, con unos presupuestos totalmente insuficientes. La salud para los ciudadanos es lo primero y su financiación, que ya era insuficiente antes de la crisis, ha sufrido más recortes de los que puede soportar conservando una calidad aceptable.
Corremos el peligro de convertir al SNS, que es uno de los más eficientes del mundo,  en ineficaz en muchos aspectos por recortes excesivos y financiación insuficiente. Y sin eficacia no hay eficiencia.