El número de pacientes pendientes de entrar en el quirófano ha pasado de 33.155 en 2005 a 75.460 en junio de este año

  • JORGE GARCÍA

Quirofano

SERGIO GONZÁLEZ

Adela tiene 52 años y cinco meses en lista de espera. El 1 de marzo su ginecólogo le diagnosticó un mioma uterino subseroso, una enfermedad que provoca fuertes sangrados, dolor agudo abdominal y necesidad recurrente de orinar. «Me dijeron que en menos de un mes me operarían porque había poca gente», recuerda la paciente, pero el calendario corrió y la llamada todavía no ha llegado.

«Es el pan nuestro de cada día». Cuando casos así son recitados ante el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Miguel Ángel Sánchez Chillón, la contestación empieza con resignación y termina de forma contundente: «Si no se opera antes es por una mala gestión del servicio».

En la región el último dato de pacientes que integran la lista de espera quirúrgica, de junio, es de 75.460. La cifra ha ido in crescendo: en 2005 eran 33.155 los que esperaban una operación, pero entre 2008 y 2013 la lista aumentó en 24.042 casos. Este crecimiento del 128% en una década se ha convertido en la principal reivindicación de usuarios, profesionales y sindicatos de la sanidad pública y en todo un quebradero de cabeza para la Consejería de Sanidad de Jesús Sánchez Martos.

El Gobierno de Cristina Cifuentes presentó en diciembre el Plan Integral de Mejora de Lista de Espera Quirúrgica del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), una estrategia a cuatro años para enmendar errores del pasado y sofocar el problema. Además, aparcó las trampas de los gobiernos anteriores y se sumó al sistema de cómputo nacional. Es decir, que el tiempo de espera comenzaba a contarse desde que el cirujano fija la operación y no desde que el anestesista realiza la primera prueba. Esto ha hecho que los tiempos se dilaten. Asimismo, se cambiaron los criterios de entrada y salida en la lista, lo que también la ha hecho engordar.

Para Daniel Álvarez, portavoz de Sanidad de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, el plan «se queda corto, el descenso es muy lento», porque en estos siete meses el número de personas pendientes de operarse sólo se ha reducido en 4.992.

Intervenciones por las tardes y fines de semana

Este plan se ha aplicado en nueve hospitales y ha permitido la apertura de quirófanos durante las tardes y fines de semana. «Con esto lo que se hace es oficializar un fenómeno que toda la vida se ha conocido como peonadas», explican José y Pilar, enfermeros y miembros del Movimiento Asambleario de Trabajadores Sanitarios del Doce de Octubre, uno de los centros incluidos. «Las peonadas han sido siempre el equivalente a las horas extra, es decir, operar fuera del horario: se trabajan más horas con el mismo personal», puntualizan.

Para el Colegio de Médicos esto «no es resolutivo» y menos con la situación laboral actual -desde 2010 el Sermas tiene 6.000 efectivos menos, según fuentes sindicales-. De hecho, un recurso interpuesto por la Asociación de Médicos y Titulares Superiores de Madrid contra esta medida fue admitido a trámite en marzo al considerarlo una infracción contra el derecho sindical por no contar con la opinión de los trabajadores.

Este diario ha intentado en múltiples ocasiones lograr la versión del Sermas para contrastar las versiones sobre este tema sin tener éxito.

Enfermos ‘diana’

Condicionantes laborales aparte, la actual gestión de la lista de espera quirúrgica se ha planteado, según indica el plan, «en función de los diagnósticos y/o procedimientos a intervenir». Esto destapa otro fenómeno: los enfermosdiana. «Se da prioridad a los pacientes según el tratamiento de su enfermedad dé o no resultados. Tienen una categoría de 25 o 26 procedimientos frecuentes, como cirugías de juanetes y varices, aparentemente sencillas, y por ahí hacen el abordaje a la lista», dice Mónica García, portavoz de Sanidad de Podemos en la Asamblea.

Este supuesto criterio «también afecta a los pacientes que llevan más de un año esperando» y contrasta con la reducción del 53% entre diciembre y abril de su número. «La fórmula lo único que procura es evitar cifras escandalosas», apostilla García, doctora de profesión.

47 días de media

En la actualidad, según datos del Sermas, la demora media para ser operado es de 47 días. Sin embargo, aquellos pacientes que rechazan ser derivados a otro centro de la Comunidad -un 15% del total- han de esperar de media unos 168 días.

Para Podemos esto no es solo «una trampa», sino que desde el criterio clínico supone «una aberración». «Los pactos de gestión también dictan a los médicos el número de pacientes que deben operar. Debería ser el médico quien decida a quién operar, y no un señor de la Consejería desde su despacho». Desde el Colegio de Médicos de Madrid también se reconoce este hecho.

El plan contempla la inversión de 80 millones de euros en cuatro años para rebajar el dato de pacientes. Esta cifra estará en gran parte costeada por los 46,5 millones de euros que el Gobierno autonómico presupuestó para combatir la lista de espera en 2016 -idéntica cifra que en 2015-.

«No hay que olvidar que, de esa cifra, 33,3 millones están destinados a la sanidad privada y concertada. Es una cantidad más que suficiente para contratar personal necesario para atender dignamente la lista de espera quirúrgica», afirma Mariano Martín-Maestro, portavoz de CCOO-Sanidad Madrid.

Pese a que la propuesta del Sermas se compromete a «disminuir» las derivaciones a centros concertados, los datos están ahí.

Para José Manuel Freire, portavoz de Sanidad del PSOE en la Asamblea, se trata de un plan «impresentable» y de «muy baja calidad». «No se han analizado las causas que han provocado el incremento de la lista de espera quirúrgica», cuenta, y considera que el comienzo del problema es «la falta de recursos».

Las críticas de la oposición

Para José Manuel Freire, portavoz de Sanidad del PSM-PSOE en la Asamblea, se trata de un plan «impresentable» y de «muy baja calidad». «No se han analizado las causas que han provocado el incremento de la lista de espera quirúrgica, ni de la variación de recursos, ni se comparan debidamente los datos», cuenta, y considera que el comienzo del problema es «la falta de recursos».

Unos recursos que para Daniel Álvarez, de C’s, además de incrementarse «han de concentrarse en los hospitales públicos».

Desde Podemos comparten este mensaje y además consideran que, «con los presupuestos en la mano, este plan de choque lo que anuncia no son sino recortes». Destinar dinero y pacientes a los centros concertados es, según Mónica García, el fruto «de una falsa comparación en la que se piensa que es más barato derivar», lo que le lleva a señalar que «la lista de espera quirúrgica no es más que el reflejo del proceso de privatización encubierta de la sanidad pública madrileña».

Fuente: El Mundo