En febrero de 2017 se constituyen los Foros Locales (en adelante FL) de Madrid, proyecto estrella de Ahora Madrid, que gobernaba en aquel momento el Ayuntamiento de la capital.
La iniciativa vino a sustituir a los consejos territoriales, espacios en los que los vecinos y vecinas no encontraban en grado suficiente aquello para lo que supuestamente se habían puesto en marcha: una verdadera participación ciudadana.
El desarrollo de los FL ha supuesto en estos 2 años y medio, la creación de más de 300 mesas distribuidas en cada uno de los 21 distritos del municipio de Madrid. La temática de dichas mesas ha reflejado las preocupaciones de los vecinos y vecinas que han participado en las mismas: educación, empleo, salud, cultura, urbanismo, medio ambiente, igualdad, derechos sociales, defensa animal, etc. Allí se han discutido problemas y propuestas, y se han sugerido soluciones independientemente de la opinión política de las personas.
La ubicación dentro del organigrama de cada Junta Municipal, ha dotado a estos espacios de participación vecinal de una cercanía a los órganos municipales de poder y decisión no contemplada hasta ese momento. Así, los FL hayan podido elaborar numerosas proposiciones que han sido llevadas al Pleno de la Junta Municipal de Distrito, o que han sido transmitidas al gobierno de la Comunidad de Madrid. Se han organizado tertulias, debates y talleres de los temas más variados; y se ha participado, como mesas del FL, en charlas y coloquios en actos fuera del marco estrictamente municipal.
Es obvio que en el desarrollo de los FL han existido también sombras: una participación menor de la prevista y deseada, una excesiva rigidez en su funcionamiento y en la relación con el Ayuntamiento, cuyas áreas han permanecido a pesar de todo poco accesibles, y unos reglamentos con importantes obstáculos para un desarrollo más autónomo. Como en otros aspectos de la iniciativa ciudadana, los FL deben su existencia en buena parte a las ciudadanas y ciudadanos que se han involucrado en ellos, con un importante esfuerzo, y con un trabajo ímprobo, que incluso en la mayoría de los casos, se ha realizado con verdadera ilusión.
El proyecto fue aprobado en 2017 con el apoyo de Ahora Madrid, Partido Socialista y Ciudadanos. El Partido Popular voto en contra. Este partido, después de las elecciones de mayo pasado, y con el apoyo de Ciudadanos y de VOX, vuelve a ostentar la alcaldía de la capital. Una de sus primeras resoluciones, a instancias del Área de Participación que ahora dirige precisamente Ciudadanos, ha sido la de suspender la actividad de los FL, con expresa prohibición de reunión en los espacios municipales.
Es cierto que el reglamento de los FL prevé la suspensión de su actividad al finalizar cada legislatura, pero el Ayuntamiento no ha dado ninguna pista optimista sobre su continuidad, sobre todo después de otras resoluciones tomadas, también en los primeros días de mandato, contrarias al espíritu participativo vecinal. Ni el Sr. Almeida, ni el Área de Participación, ni las personas nombradas para ejercer la presidencia de la Concejalía de Distrito saben nada, o bien no lo quieren dar a conocer, desatendiendo en algunos casos la invitación del FL para que el nuevo concejal o la nueva concejala del distrito se presente y haga algún comentario sobre el tema.
La no continuidad de los FL para la próxima legislatura supondría un golpe muy duro para la participación vecinal en los asuntos municipales. Durante los últimos meses ya era clara la intención del PP y de Ciudadanos de no apoyar la continuidad de este proyecto. La impresión es que nunca les ha gustado, y han tenido que asumirlo porque de no hacerlo, la imagen política hubiera sido perjudicial para sus intereses.
Una de las razones más esgrimidas para llevar a cabo la suspensión es la supuesta politización de los FL. Esta opinión no se ajusta a la verdad. Los partidos políticos han tenido la oportunidad de participar en las reuniones de las mesas, y han podido comprobar que en ellas han existido críticas tanto a la Comunidad de Madrid, en asuntos como la privatización sanitaria, al propio Ayuntamiento, como en los casos de operaciones urbanísticas, por ejemplo, e incluso al propio Concejal Presidente. También las mesas se han mostrado exigentes con cambiar el reglamento de los FL para obtener un mayor grado de autonomía y de eficacia. Todo esto quiere decir que las personas que acuden a estos espacios de participación ciudadana desean, como así lo han expresado en algún cuestionario, no solo mantener activos los FL, sino mejorarlos significativamente en su estructura, funcionamiento y resultados.
La vuelta a una pseudoparticipación, algo que enseguida se busca cuando no se cree en la verdadera implicación ciudadana en los asuntos de gobierno, y de lo cual se presume y se intenta vender después como verdadera participación, no será bien acogida por la población en general, y, sobre todo por las personas y organizaciones que han peleado, promovido y mantenido estas estructuras. Ya se cuenta con la experiencia suficiente para reconocer lo que está más cerca de lo que se necesita.
Hay muchas ganas de mejorar este proyecto, y de consumar muchas ideas ahora en suspenso. Es verdad que, para algunos pensamientos políticos determinados, una población empoderada que forme parte de los órganos de decisión, ya sea municipal, autonómico o nacional, es algo que causa temor y, por tanto, es difícil de aceptar. A pesar de ello, la ciudadanía seguirá reuniéndose y buscará la manera de que sus problemas y las soluciones a los mismos sean escuchados.

La supervivencia de los Foros Locales y su funcionamiento deben estar por encima de la política y de sus pactos y decisiones

Luis Fernández Pineda