Un estudio atribuye a la desigualdad económica la pérdida de dos años de vida, por encima de la hipertensión o la obesidad.
Los investigadores critican que la Organización Mundial de la Salud no incluya este factor entre los riesgos prevenibles de muerte prematura 

La pobreza mata. Caer en ella acorta la vida de los adultos una media de 2,1 años, según ha revelado un estudio publicado en la revista The Lancet. La diferencia socieconómica es un factor de muerte más potente que la hipertensión, la obesidad o la ingesta de alcohol.

El estudio, financiado por la Comisión Europea, ha revisado los datos de 1,7 millones de personas y en el ranking de factores que reducen la esperanza de vida –exceptuando enfermedades–, la pobreza ocupa el tercer puesto solo por detrás del tabaquismo y la inactividad física.  

Los responsables del estudio critican que las estrategias de salud pública de la Organización Mundial de la Salud no hayan incluido la pobreza entre las causas prevenibles y modificables de muerte.

La OMS ha trazado sus líneas de actuación para reducir la mortalidad atribuible a enfermedades no contagiosas de manera global un 25% para el año 2025. La organización ha escogido una batería de factores de riesgo sobre los que trabajar entre los que están el tabaco, la hipertensión, el consumo de sal, la obesidad, el abuso del alcohol, la inactividad o la diabetes. «A pesar de ser uno de los riegos más importantes, la pobreza no ha sido incluida como un de los factores modificables en estas estrategias», analiza el documento.

Políticas locales, nacionales e internacionales

La revisión de datos se ha centrado en adultos de entre 40 y 85 años. Prácticamente divididos en dos mitades: hombres y mujeres. Se han acumulado 48 estudios diferentes en siete países distintos y, tras el análisis, los responsables afirman que la «desigualdad económica y la morbilidad tiene una relación comparable a los factores considerados en las estrategias oficiales». 

A pesar de que el estudio tiene algunas limitaciones, reconocidas por los autores, como es el hecho de que los factores de riesgo están a veces interconectados (como la obesidad y la diabetes) o que la propia condición de pobreza influye en otros condicionantes de la salud, los investigadores afirman que la pobreza actúa directamente sobre la muerte prematura de personas siendo una circunstancia abordable y modificable «con políticas locales, nacionales e internacionales».

Fuente: El Diario