Esta foto ha sido tomada este mismo domingo por mi amigo Iñaki, residente de alguna especialidad de algún hospital de Bilbao.


 

Después de salir de su guardia del sábado, ha decidido aprovechar el espléndido día tras un mes de txirimiri incesante. Intenta pasear con entusiasmo por el monte de Artxanda, pero el ajetreo de la noche laboral se lo impide. De hecho, más que pasear, se tambalea.

Se sobrepone a ello excusándose que hubiera sido peor meterse en la cama directamente y amanecer sin sol. Agotará sus fuerzas (en cada paso puede suceder) y se acostará en cuanto llegue a casa. Al día siguiente toca volver al trabajo y no quiere ser simplemente un ente corpóreo que mantiene las funciones vitales básicas.

¡Eh, Iñaki, cuidado con ese escalón!

En su ensimismamiento ha tropezado y caído, digamos, con no demasiado estilo, en un charquito de agua. Al levantarse le aparece un tic espasmódico en el párpado izquierdo. Le duran 24 horas. ¿Te has ictado?, le preguntarán mañana una y otra vez sus compañeros.

Trata de calmarse visualizando el próximo finde. Lo tiene entero para relajarse y se va a dar el lujo de no hacer absolutamente nada. Falsa esperanza. Ahora mismo no recuerda que tiene viernes-domingo. Pobre.

Al menos ha recibido una buena noticia este mes (que tampoco repara en ella en este preciso momento pero que seguro lo hará a lo largo del día) que conseguirá que alinee de nuevo sus chacras: desde el 1 de febrero de 2020 tanto los facultativos como los residentes del País Vasco librarán las guardias de sábado el lunes siguiente.

¿A qué esperamos nosotros?

Fdo: Delegados de residentes del Mats.