El pasado 15 de marzo surgió la plataforma Madres por el Clima, nacida para secundar las movilizaciones estudiantiles que exigen medidas contra el cambio climático como forma de politizar la crianza
«Las alergias y enfermedades por estas causas van en aumento. Y este es el mundo en el que van a vivir nuestros hijos», explica Esmeralda Jiménez, una de sus integrantes
Ya hay nodos regionales en varias ciudades, entre ellas, Valencia, Barcelona o Zaragoza: «Creo que es el síntoma de que hay muchísima gente con ganas de organizarse y hacer cosas en torno al cambio climático», dice Elena Nieto
El Diario
«Hola! Somos un grupo de madres cansadas de ver cómo se destruye el planeta que les dejamos a nuestras hijas e hijos. Siguiendo el ejemplo de los estudiantes, nos queremos sumar, con nuestras bebés e hijas, a las movilizaciones. Porque no tenemos otro planeta». Con este mensaje se daba a conocer vía Twitter el pasado 15 de marzo el colectivo Madres por el Clima, una plataforma que ya agrupa a más de 200 progenitores y que surge con el objetivo de secundar las movilizaciones estudiantiles para exigir medidas contra el cambio climático, el llamado ’15M verde’.

El movimiento, el primero de este tipo en España, surgió de un grupo de Whatsapp, según cuenta Elena Nieto, una de sus promotoras. De un «espacio de madres que compartimos la crianza en lo cotidiano y que llevamos años compartiendo reflexiones políticas, incluso sobre dermatitis, alergias, bronquiolitis… «, apunta. «Basándonos en esas vivencias, nos va surgiendo la preocupación de que esto tiene que ver con el cambio climático, que está influyendo negativamente en la salud de nuestros hijos. Y eso nos lleva a reflexionar sobre qué podemos hacer nosotras como madres, como mujeres, para intentar cambiarlo». Sus hijos, dice Nieto, «son el futuro, tienen que concienciarse, van a tener que liderar el movimiento cuando sean más mayores y queremos que puedan empezar a ser parte de ello desde ya».

Desde entonces, el grupo de Whatsapp ha vivido «un caos y un desborde», porque el mensaje se hizo viral: «Ha sido maravilloso: hay nodos regionales, grupos de Whatsapp de Valencia, Cantabria, Coruña, Barcelona, la sierra de Madrid, Zaragoza… Creo que es el síntoma de que hay muchísima gente con ganas de organizarse y hacer cosas en torno al cambio climático», explica Nieto. La idea de este movimiento, al que los jóvenes contra el cambio climático han invitado a sus asambleas, es sumarse a las demandas de la juventud. «Es importante que el movimiento lo lideren ellas y ellos», defiende.

El futuro que dejamos

Esmeralda Jiménez forma parte del movimiento en Valencia. Cuenta que se apuntó a través de la Asociación de Familias de Alumnos Les Valls, que agrupa a los colegios de esta comarca valenciana. El colectivo trabaja para incorporar una mayor diversidad en las aulas y para impulsar que se impartan charlas relacionadas con diferentes temas, entre ellos, el acoso escolar. Entre otras cosas, la asociación intenta también que en los centros escolares se promueva la instalación de huertos ecológicos. «Llevábamos propuestas a los cinco coles para que fueran colegios más modernos, con más empatía y compromiso», apunta Jiménez.

Su hijo sufre asma, lo que le movió a implicarse a fondo con este tema. Así, ha empezado a proponer actividades de Madres por el Clima a las AMPAS de los centros de la zona con el objetivo de inculcar al alumnado «la importancia de cuidar el entorno con pequeños gestos». Los viernes, por ejemplo, han propuesto vestir a los niños y niñas con camisetas blancas en las que escriban con rotulador verde su nombre y el lema «Por el clima». El último día lectivo de la semana es, de hecho, el elegido por los jóvenes para convocar paros estudiantiles contra el cambio climático en lo que se ha llamado ‘Fridays for Future’ (Viernes por el Futuro).

Jiménez reconoce que se le ponen «los pelos de punta» cuando lee informaciones sobre la catástrofe ambiental que avanza en numerosos frentes. Según la propia ONU, que ha lanzado una nueva alerta hace apenas diez días, en 2050 la primera causa de mortalidad serán las superbacterias desarrolladas, entre otras causas, por los desechos químicos en el agua. «Lo estamos haciendo con mucha ilusión para que todo el mundo se una y se dé cuenta de lo importante que es», señala Jiménez al tiempo que añade que su mensaje es también para los líderes políticos, para que «escuchen que las madres estamos hartas». «Todo lo que podamos hacer por el medio ambiente es importante: las alergias van en aumento, las enfermedades relacionadas con el tema van en aumento y hasta las guerras van en aumento. Y este es el mundo en el que van a vivir nuestros hijos», añade.

Politizar la maternidad

Las integrantes de Madres por el Clima apuntan a la necesidad de «politizar» su maternidad, en este caso, también desde la lucha contra el cambio climático. En este sentido, hacen hincapié en la alianza entre feminismo y maternidad, un binomio que creen que «debería tener una mejor relación», dice Elena Nieto. Como «seres políticos» y feministas «nos preocupamos por muchas cosas, el medio ambiente y la movilidad, por ejemplo, pero de repente algo que es tan importante para nosotras, como es el cuidado de nuestros hijos, carece de ese componente».

Por ello, apuesta por vivir desde un punto de vista político las experiencias y situaciones que viven con sus hijos e hijas y pensar así algunas cuestiones como la educación o la sanidad pública o cómo son los centros educativos y las ciudades. «Creemos que es importante empezar a hablar de la maternidad desde esos lugares», dice Nieto. Por eso, Madres por el Clima quiere dar una vuelta al Día de la Madre, que este año se celebra el 5 de mayo: «Ha sido siempre un día simbólico en lo negativo, un día en que las madres éramos un sujeto pasivo y solamente una vez al año se nos daba las gracias por el trabajo reproductivo y por los cuidados», una visión a la que quieren dar la vuelta para convertirlo en «un día en que se vea que las madres somos un sujeto activo, tenemos unas demandas claras y nos movilizamos».

La escritora e investigadora Carmen Magallón opina que, en ocasiones, se ha caído desde el feminismo en «silenciar las voces de las madres porque para muchas ser feminista significa romper con la tradición opresiva de autosacrificio maternal». Sin embargo, Nieto cree que «la visión de la maternidad como algo exclusivamente privado está cambiando» y señala que «es el movimiento feminista y las madres las que tenemos la responsabilidad de ponerlo encima de la mesa y abrir el debate».

En Madres por el Clima, sin embargo, no solo hay madres, también hay padres. «Es un espacio mixto, pero sí creemos que es interesante que las madres lideremos y llevemos la visibilidad principal» porque, de hecho, surgió de un grupo de madres. En Valencia, dice Jiménez, también hay padres muy implicados: «Cuando decimos que somos Madres por el Clima no se ofenden. Te dicen que no son madres pero que apoyan la causa porque les quieren dar un futuro mejor a sus hijos».

Madres militantes en la Historia

Lo cierto es que este tipo de militancia política que pone en el centro los cuidados suele estar liderada por madres. Aunque tal vez poco reconocida, hay una larga trayectoria de ejemplos históricos de madres que eligen movilizarse para defender derechos y un futuro mejor para sus hijos. Magallón, autora de ‘Mujeres en pie de paz’ (Siglo XXI), rescata algunos ejemplos: un caso muy conocido es el de las Madres de Plaza de Mayo de Argentina, movilizadas para denunciar las desapariciones forzadas de sus hijos durante la dictadura de Videla. También las Comadres, en El Salvador, buscan hallar la verdad sobre las desapariciones y Cindy Sheehan, madre del soldado Casey A. Sheehan, muerto en Irak en 2004, levantó una campaña contra la invasión del país.

«A Sholomo Ben Ami, ex ministro de Exteriores de Israel y vicepresidente del Centro Internacional de Toledo por la Paz (CIT) le escuché decir en un seminario que para la retirada de las tropas israelíes del Líbano había sido clave el movimiento de las seis madres», cuenta Magallón. También recuerda que muchas madres se movilizaron en el campamento de Greenham Common «contra el despliegue de los misiles nucleares en Europa en los años 80. Alguna lo expresó así: No pueden decir que soy responsable de que mis hijos no cojan la tosferina y, sin embargo, no hacer nada ante una posible explosión nuclear».

Esta vinculación de la política con el cuidado de los hijos e hijas, liderada por las madres, como ocurre en Madres por el Clima, se debe a los diferentes roles de género que todavía, apunta Magallón, siguen articulando la sociedad. «Todavía hoy arrastramos una extrañeza simbólica respecto a las formas y prioridades instauradas por la política patriarcal. Lo que tenemos que ofrecer es la construcción de visiones alternativas».