El pasado sábado día 26 se produjo el derrumbamiento del techo del TAC de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal, afortunadamente sin que en ese momento estuviera allí ningún paciente. Ese mismo día se produjeron sucesos similares en el Hospital La Paz (consultas externas, pasillo de la Unidad de Neonatología, vestuario). Estos sucesos se vienen repitiendo en estos y otros grandes hospitales de la Comunidad de Madrid desde hace algunos meses.

Los continuos recortes presupuestarios en la Sanidad Pública madrileña han ocasionado una disminución muy significativa de recursos humanos, y muy especialmente en el grupo de personal no sanitario, esencial en algunas de sus categorías para lograr un mantenimiento adecuado del centro, y así por tanto, contribuir a lograr el nivel de calidad asistencial que merecen los madrileños.

Por otra parte, se mantiene el afán privatizador de los sucesivos gobiernos de la Comunidad de Madrid, ofreciendo a empresas con ánimo de lucro obras en los hospitales públicos mediante contratos gestionados en muchas ocasiones de forma poco rigurosa, algo ya denunciado recientemente por la oposición política en la Asamblea de Madrid. Los técnicos de mantenimiento de los propios hospitales son ninguneados o pobremente informados del desarrollo y diseño de estas obras, pero, sin embargo, son requeridos de urgencia para eventualidades como la del sábado pasado.

En resumen, ambas circunstancias, recortes en plantillas y descontrol en los contratos adjudicados a empresas privadas traen como consecuencia un mantenimiento pobre e inadecuado de nuestros centros hospitalarios.

 
El Consejo de Salud del Distrito Fuencarral-El Pardo exige:

  • Presupuestos suficientes para mantener la calidad asistencial necesaria
  • Aumento de las plantillas de trabajadores y trabajadoras de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid.
  • Control público de las empresas que contrata el SERMAS.

Madrid, noviembre de 2016

nnnnnConsejo de Salud del Distrito Fuencarral-El Pardo