Padres de niños con cánceres oculares critican el deterioro del servicio de Oftalmología Infantil del Hospital La Paz de Madrid

Sergio Sansegundo y su hijo Anibal, Teresa Romero y su hija Roberta, y Consuelo Hernandez. Un grupo  de padres de ni–os afectados por retinoblastoma pide la readmision del doctor Jose Manuel Abelairas como jefe del servicio de Oftalmologia Infantil del Hospital de La Paz de Madrid. 8 junio 2016. Fotos Alberto Paredes.

Sergio Sansegundo y su hijo Anibal, Teresa Romero y su hija Roberta, y Consuelo Hernandez. Un grupo de padres de ni–os afectados por retinoblastoma pide la readmision del doctor Jose Manuel Abelairas como jefe del servicio de Oftalmologia Infantil del Hospital de La Paz de Madrid. 8 junio 2016. Fotos Alberto Paredes.

Instalaciones “cutres”, consulta masificada, familiares a los que se les informa en un pasillo de que un niño sufre cáncer, trabas para acceder a tratamientos… Más de un centenar de padres de niños gravemente enfermos preparan una protesta ante el Hospital La Paz de Madrid el próximo 24 de junio por las deficiencias de su servicio de Oftalmología Infantil. La destitución de José Abelairas, hasta marzo jefe de la sección, ha sido la gota que ha colmado su paciencia.

«Perdona si lloro, pero es que con este tema…”. Nuria Vázquez, de 43 años, llega apurada a la entrevista y lo primero que hace es disculparse por si se derrumba. “Ahora estoy mejor, pero todavía arrastro una depresión”, añade. Secuela, aclara, del brutal impacto que la familia vivió en 2014 cuando supo que su pequeña Martina, de cuatro años recién cumplidos, padecía un cáncer en un ojo. “Nunca te imaginas que eso te puede pasar a ti”, dice Nuria con la voz quebrada. Martina forma parte del grupo de pequeños pacientes con gravísimas enfermedades oculares a los que en los últimos años ha atendido un equipo encabezado por José Abelairas, destituido el pasado mes de marzo como jefe de Oftalmología Infantil del Hospital La Paz de Madrid. Su servicio es, desde 2008, centro de referencia nacional en cinco especialidades –calificación que se denomina CSUR (Centros, Servicios, Unidades de Referencia del Sistema Nacional de Salud)–. Entre otras, la que trata dolencias como el retinoblastoma, un tumor maligno que se desarrolla en células de la retina, generalmente antes de los cinco años de edad. A Martina, hoy mucho mejor, finalmente “le tuvieron que quitar el ojo. El doctor Abelairas intentó salvarlo, pero no pudo ser. Me dieron la noticia en mitad de un pasillo lleno de gente”, recuerda su madre.
La de Martina es una de las 150 familias de toda España agrupadas en la Plataforma de Padres de Pacientes de la Sección de Oftalmología Pediátrica de La Paz. Padres que se han reunido de forma espontánea –las redes sociales y los grupos de mensajería les han ayudado a acercarse porque muchos no se conocían entre sí– para refrendar las quejas de falta de medios técnicos y humanos que el doctor Abelairas lleva años trasladando a la gerencia del hospital, a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid o al Ministerio de Sanidad. Críticas que, sostiene el médico, le han costado su puesto. El Hospital La Paz, por su parte, siempre ha desmentido esa versión de lo ocurrido. Sobre su destitución informaba interviú en el reportaje La rebelión de los médicos estrella el 16 de mayo pasado. Las familias han cerrado filas en torno a Abelairas y su equipo. Aunque oficialmente él sigue como médico adjunto, a algunos padres que en las últimas semanas han llevado a revisión a sus hijos les han advertido de que “no le dejan aparecer por el servicio”. Piden que se atiendan las peticiones del oftalmólogo. “En ellas se refería a la necesidad de aumentar los recursos de su sección para paliar las carencias que hacían poner en peligro su trabajo y, por lo tanto, la salud de nuestros hijos”, indican en un manifiesto redactado a comienzos de junio con motivo de la constitución de la plataforma.“Todo lo que dice es verdad. Lo que más me ha dolido es que digan que miente. Es increíble –asegura Teresa Romero, madre de una niña de tres años, Roberta, a quien detectaron un retinoblastoma con tan solo ocho días de vida–. Yo llevo año y medio esperando un informe para tramitar la incapacidad de mi hija porque la doctora Pastor [una de las médicas de la sección] no tiene tiempo material para redactarlo. El equipo es magnífico porque tienen a un jefe maravilloso. Es más, parece mentira que con los medios de que disponía haya sido capaz de hacer lo que hizo por los niños”.

Fuente: INTERVIÚ