Junto a Teresa Poza, primera firmante de este comentario, han participado en su redacción Mar Coloma, enfermera y profesora asociada del hospital Ramón y Cajal; Carmen Yegler, profesora titular de la Universidad de Alcalá de Henares, y Pilar Morata, enfermera y profesora asociada del Hospital Ramón y Cajal, quienes critican que el Hospital Ramón y Cajal esté recortando las plazas de prácticas para alumnos de Enfermería de la Universidad de Alcalá (pública) para incrementar las destinadas a los de las privadas.
En el mes de julio de este año 2014 en el diario El País se publicaba un artículo titulado “El gobierno frena la proliferación de las facultades de Medicina”, criticando la falta de espacio para estos alumnos en los centros hospitalarios. En ese mismo artículo se mencionaba la relación entre el hospital de Getafe, de gestión pública y la Universidad Europea de Madrid, de gestión privada, y cuyos alumnos acuden a hacer prácticas a este hospital público. Y no podemos por menos manifestar que en el hospital Ramón y Cajal cada vez son menos las plazas de prácticas para alumnos de enfermería que se ofertan para la Universidad de Alcalá de Henares.

En el hospital Ramón y Cajal cada vez son menos las plazas de prácticas para alumnos de enfermería que se ofertan para la Universidad de Alcalá de Henares.

En los últimos años, tanto alumnos como profesores prefieren las plazas del turno de mañana, sin duda debido a que hay más actividad en este turno que en el de tarde y por tanto las oportunidades para logra un mejor aprendizaje son mayores. Pues bien, estas plazas están siendo retiradas de la oferta hospitalaria para la Universidad de referencia. No hay que olvidar que el hospital Ramón y Cajal, es Hospital Universitario gracias al convenio que tiene con la Universidad de Alcalá de Henares, lo cual le reporta no pocos beneficios, entre los que cabe citar el prestigio.
Pero, ¿por qué no oferta el hospital todas las plazas que la Universidad de Alcalá precisaría para que los alumnos pudieran optar por una formación de la mayor calidad posible?
La respuesta es realmente sencilla: Como todos los profesionales saben, tanto trabajadores del hospital como profesores asociados adscritos a la Universidad, las plazas que se pueden ofertar para prácticas son limitadas. Es fácil entender que los servicios de atención sanitaria no pueden estar saturados de alumnos puesto que ello iría en detrimento de la calidad asistencial y también de la calidad de la docencia. El tiempo que los referidos profesionales dedican a la docencia es tiempo que inevitablemente han de detraer de la asistencia. Además la situación se ha ido agravando con la disminución de profesionales sanitarios como consecuencia de los recortes generales en personal en los centros sanitarios de la red pública.
Pero el problema no es que el Hospital Ramón y Cajal (público) no pueda ofertar suficientes plazas de prácticas a la Universidad de Alcalá de Henares (pública). A pesar de las limitaciones aludidas, habría plazas de prácticas para todos los alumnos de la Universidad Pública adscrita al mismo.

A pesar de las limitaciones aludidas, habría plazas de prácticas para todos los alumnos de la Universidad Pública adscrita al mismo.

El problema es que gran número de esas plazas de prácticas son ofertadas a las escuelas de enfermería privadas. El Hospital Ramón y Cajal, además de recibir alumnos de la universidad de Alcalá de Henares, recibe alumnos de la Universidad Pontifica de Comillas y de la Universidad Antonio de Nebrija. Esta es la inaceptable forma de gestionar lo público cuya generalización estamos comprobando en el Hospital.
Debe advertirse de la importancia de este asunto en la formación pública de nuestros profesionales debido a las exigencias crecientes del Plan Bolonia en la formación de prácticas en los hospitales. Efectivamente, como es sabido, los requerimientos de tiempo de prácticas y de tutorías personalizadas aumentan con el Plan. Recuérdese que el último curso de Enfermería será totalmente práctico y que los alumnos en prácticas habrán de vestir bata acompañando a los profesionales y aprendiendo de ellos.
No parece que los hospitales puedan asumir la presencia conjunta de los alumnos de la Universidad pública y de escuelas privadas, máxime con la política de recortes que se viene practicando con la consecuencia de disminución de camas y de servicios.
Por otra parte los estudiantes de la Universidad pública, ya vienen denunciando la «discriminación» de la que a su juicio estaban siendo objeto porque alumnos de la las escuelas privadas estaban ocupando plazas «de forma prioritaria».
Pero, al hilo de este problema no puede dejar de plantearse una pregunta de fondo: ¿Es lícita esta utilización de nuestros maltratados recursos públicos para beneficio de intereses privados?
Acta Sanitaria