Carta de una TCAE a la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

 

Mi nombre es Rosa, soy Técnico en Cuidados de Enfermeria y trabajo en una Residencia Publica 100% gestionada por la AMAS.

Durante años han estado dejando caerse a trozos las residencias públicas, no han aumentando la plantilla de acuerdo al tipo de residentes que en ellas habitan. Hemos llegado a esta crisis en unas condiciones de personal y material penosas. Lo hemos avisado durante años , a los distintos consejeros, denunciando en la Asamblea de Madrid y su Consejero, en ese momento ninguneándonos y haciendo caso omiso a nuestra denuncia, con su famosa frase :»Déjalos que Ladren…»

Y ahora :
¿QUIÉN SE VA A RESPONSABILIZAR POR ESTA BARBARIE?

Y no diga, Sra. Ayuso, que usted no sabía nada, que sí lo sabía y era conocedora junto con todo su equipo, y junto con los asesores que trabajan en Agustín de Foxá. Diego Trinidad y su camarilla, aquel que en su día pretendía que aseasemos a los residentes ¡con guantes de fregar! ¿Se acuerda de esas palabras?

Han venido actuando con una dejadez que raya en lo delictivo.

En sus conciencias quedará (si aún les queda) todas estas muertes de personas vulnerables, que en su última etapa de la vida no han sido protegidas por su administración, Sra. Ayuso. Ancianos que tuvieron una infancia difícil en una guerra y post-guerra , y que, con su esfuerzo, levantaron las ruinas que dejó la guerra y que tan vilmente han sido correspondidos en esta última etapa de su vida.

Siento una rabia y una impotencia viéndolos morir, sin poder hacer nada…. Sin que tengan el cariño de sus familiares en el último momento,
solo con las manos de los trabajadores que estamos intentando ayudarles en este último camino.

Asco, mucho asco siento, porque no han querido ayudarnos, porque hemos pedidos EPIs para protegernos y así poder protegerlos a ellos.
Hasta hace una semana nos negaban las mascarillas ¡¡porque iban a crear alarma y no eran necesarias!!

Vergüenza de dejar a mi amado Madrid sin sus mayores. Porque en esta guerra, Sra. Ayuso, las víctimas son ellos… No me queda nada más que llorar, llorar, llorar. 

Espero que no se sienta nunca, nunca, como esta trabajadora, como esta TCAE que empezó su vocación hace más de 30 años en uno de los sitios más duros por aquel entonces, el Instituto Nacional de Oncología, y que vivió los principios aterradores de el sida , el 11M…

Pero nada, nada es comparable con esto. Horror. Pena. 

Rosa.