II. LAS UCIS AL LÍMITE: DE LOS RECORTES AL COLAPSO

El 23 de Marzo de 2020, cumplida poco más de una semana de la aprobación del Decreto del estado de alarma declarado por el Gobierno, el líder en la oposición del PP, Pablo Casado, declara ante la opinión Pública que “su partido no ha hecho nunca recortes en Sanidad, ni siquiera en los peores años de la crisis”.

Casi un mes más tarde el 12 de Abril, cuando la pandemia por coronavirus tocaba techo en la Comunidad de Madrid, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también del Partido Popular, declaraba que “ los recortes sanitarios en la Comunidad de Madrid son una leyenda, negando la relación causa-efecto entre recortes y pandemia».

En el siguiente análisis, veremos que la realidad es otra y que al contrario de lo que dicen estos dos líderes políticos, el PP ha hecho recortes en Sanidad, siempre que ha gobernado y que en la Comunidad de Madrid, estos recortes han servido la mayoría de las veces, para favorecer el negocio de “amiguetes”y esquilmar fondos públicos de los contribuyentes, poniendo en último lugar la salud y la vida de los ciudadanos.

Ante esta situación, cualquier virus pone a prueba el Sistema Sanitario y una pandemia de un virus nuevo como el Sars-Cov-2, que cumple los tres factores de riesgo ( contagio, morbilidad y mortalidad) lo desborda.

Tomando como referencia las fechas anteriores en el que estos dos líderes del P.P. hacen sus declaraciones y comparando la situación con un país como Alemania que invierte en Sanidad 6.000€ per cápita, frente a los 3.300€ per cápita de España y los 1523 € de la Comunidad de Madrid, podemos afirmar con total rotundidad , que sí existe una relación causa-efecto entre los recortes en Sanidad y los efectos de la pandemia del coronavirus.

El 23 de Marzo se registraban en España ( 47 millones de habitantes)       39. 673 casos de Covid-19, (99, 18 contagios por 100.000 habitantes) con 2.696 fallecidos y había ingresados en U.C.I.s 2.355 pacientes. En la Comunidad de Madrid (6.400.000 habitantes) 10.575 contagios ( 165,23 contagios por 100.000 habitantes) y 1.263 Fallecidos. En las U.C.I.S. , había ocupadas 1000 camas ( 359 más de la capacidad inicial antes de la crisis). En Alemania ( 83 millones de habitantes) la cifra de contagios era de 22.672 ( 27,31 contagios por 100.000 habitantes), con 86 fallecidos.

El 12 de Abril, España registraba 166.019 contagios ( 353,23 contagios por 100.000 habitantes) y 16.927 Fallecidos.  La Comunidad de Madrid 46.587 contagios ( 727,92 contagios por 100.000 habitantes) y 6.287 fallecidos y Alemania 120.479 contagios ( 145,15 contagios por 100.000 habitantes) y 2.673 fallecidos.

Camas Hospitalarias. “Mordidas” y recortes en detrimento de la Salud

Sin ser el único factor que dificulta la lucha contra la Pandemia del Covid-19, el déficit de camas hospitalarias (especialmente en los centros Públicos) está haciendo que existan muchas dificultades a la hora de afrontar la enfermedad y la recuperación de los pacientes contagiados.

La OMS (Organización Mundial de la Salud), ya antes de la pandemia por Covid-19, recomendaba tener entre 800 y 1.000 camas Públicas por 100.000 habitantes, condición que a últimos de 2017, sólo cumplía Alemania con 800 camas por 100.000 habitantes.

La media de la UE ( Unión Europea) estaba entonces en 504 camas por 100.000 habitantes y España ha pasado de 365 camas por 100.000 habitantes en el año 2000, a 320, en el año 2008 y a 297 en 2017, es decir, un 22% menos. De este último año 240 camas eran de titularidad Pública y 57 de titularidad privada.

Desde la crisis económica,  de 2008 España ha perdido el 10,07 % de sus camas hospitalarias (incluidas las de U.C.I) , tanto públicas como privadas, según datos de Eurostat. Si sólo se contaran las camas públicas, el dato sería más demoledor ya que la sanidad privada no ha hecho más que crecer.

El caso de la Comunidad de Madrid es todavía más dramático. 277 camas por 100.000 habitantes. Sólo tienen datos inferiores Andalucía con 217, 13 camas por 100.000 habitantes, Castilla la Mancha con 235,31 camas por 100.000 habitantes y la Comunidad Valenciana con 236 camas por 100.000 habitantes. En 2012 el SERMAS ( Servicio madrileño de Salud) tenía 15.531 camas funcionantes y en 2018 12.565, es decir , 2996 camas menos funcionantes a pesar de que la población de la Comunidad de Madrid ha aumentado un 6%. Esto equivale a tener cerrados 3 hospitales como La Paz, el Gregorio Marañón y el Infanta Sofía juntos.

En los Cuadros 1, 2 y 3, se pueden ver los datos de camas y población de los Hospitales de la Comunidad de Madrid, en el periodo 2015-2018.



A esto hay que añadir que varios centros hospitalarios Públicos de la Comunidad de Madrid ( construidos con fondos buitres y empresas implicadas en la financiación ilegal del Partido Popular y al que la Audiencia Nacional acusa en un auto judicial del robo de 1,88 millones de euros, por obligar a cada contratista a abonar en concepto de publicidad  de la obra hasta el 1% del presupuesto de cada contrato,  como mecanismo para desviar fondos públicos a favor del partido) mantienen espacios vacíos o cerrados , en concreto 608 camas.

El Plan de Dotación de Camas estipulaba dotarlos de camas en un plazo de 10 años a modo de ampliación y no se ha hecho en la mayoría de los casos porque el  incremento del número de camas exige una negociación con un tercero ( las concesionarias)  y existe una gran maraña de propietarios detrás de cada edificio, ya que inicialmente las obras fueron asumidas por grandes constructoras. 10 años después, la propiedad se ha diseminado por fracciones en muchas manos que incluyen a fondos de inversión.

La situación de estos Hospitales en la actualidad es la siguiente:

Puerta de Hierro: El edificio original fue desmantelado y se trasladó a uno nuevo en Majadahonda. El centro tiene 613 camas instaladas, aunque el contrato recogía 878 distribuidas en habitaciones dobles. Es decir, hay 265 camas menos de las previstas. 135 camas se eliminaron por orden de Esperanza Aguirre antes de la inauguración porque decidió convertir algunas habitaciones en individuales. Estas 135 camas se estuvieron pagando hasta 2017 sin utilizarlas,  porque no se modificó el contrato de la empresa que gestiona la parte sanitaria del hospital con el mismo modelo de las concesionarias.

Infanta Sofía:  Una torre entera vacía con 78 camas. No se puede disponer de estas instalaciones porque no están en manos de la Consejería como consecuencia de la privatización. Si estuvieran abiertas el Hospital podría disponer de 349 camas en lugar de las 271 actuales.

Sureste:  Le faltan al menos 16 camas en relación a las previstas para 2017. Cuenta con 132, frente a las 148 recogidas en el Plan.

Hospital del Tajo: Mantiene un ala del hospital totalmente vacía. Debió crecer en 10 años de 70 a 116 camas, pero se ha quedado en 98. Faltan 18 camas.

Infanta Cristina: 62 camas por abrir. Actualmente tiene 188 con lo que podría estar en 250 camas.

Infanta Leonor:  Tiene 361 camas en funcionamiento porque incluye al Hospital Virgen de la Torre que perdió la titularidad pública en 2017. 269 del Infanta Leonor y 92 del Virgen de la Torre.

Henares:  Es el único Hospital que cumple con el Plan de dotación de camas a 10 años, al pasar de 220 en 2015 a 250 en 2018.

A todo esto hay que añadir la pérdida del Instituto Cardiológico clausurado en 2012 que redujo el número de camas del SERMAS, a 130 menos.

Las consecuencias de los “recortes” en las U.C.I.S. durante la primera oleada de la pandemia.

En 2017 había en España 4.404 camas de U.C.I. ( 3.508 en Hospitales Públicos) que disminuyeron en 2018 a 4.267 como consecuencia de los recortes en Sanidad. Es decir, 137 camas menos en un año.

En la Comunidad de Madrid antes de la Pandemia había 641 camas de U.C.I. ( entre Públicas y Privadas, correspondiendo a la privada 145.

Estos datos son claves para entender la relación causa-efecto que el número de camas de U.C.I. tiene sobre la pandemia del coronavirus, ya que su capacidad es una de las principales herramientas que tienen los estados para combatirla y uno de los parámetros de los Técnicos de Salud Pública para determinar la capacidad de cada región para hacer frente a posibles repuntes de contagio.

Según datos de la OCDE, España se situaba antes de la pandemia, por debajo de la media de los países del entorno con 9,7 camas de U.C.I. por 100.000 habitantes, cuando la media de la OCDE son 15,9. Países como Francia (16,3), Austria (28,9) y Alemania (33) se sitúan muy por encima. La Comunidad de Madrid  tendría 11 camas de U.C.I. por 100.000 habitantes.

Si vemos esto en términos absolutos en relación a la población podemos señalar que Alemania por ejemplo, afrontó la pandemia con 28.000 camas de U.C.I. , frente a las 4.404 de España y las 641 de la Comunidad de Madrid. Si hubiésemos estado en las cifras de Alemania, España hubiese afrontado la pandemia con 15.500 camas de U.C.I.  y la Comunidad de Madrid con 2.112.

Y este dato sí es definitivo para explicar los efectos de la pandemia, tanto en contagios como en mortalidad.

Alemania tuvo una mortalidad más baja al principio de la pandemia, no sólo porque realizara más test que España y el virus estuviera menos extendido, sino porque disponía de las U.C.I. s suficientes, para más de la mitad de los contagiados y por eso su letalidad no llegó ni al 1% de los casos detectados.

Así , durante las primeras semanas, mientras España tenía una capacidad de absorción de las U.C.I.S. muy limitada por el alto número de contagios (177 por 100.000 habitantes), debido a las altas estancias en U.C.I. que esta actividad demanda ( 28 días de media), Alemania tenía una gran capacidad de reacción, pues aparte de que los contagios eran inferiores ( 62 por 100.000 habitantes), disponía de camas de U.C.I. suficientes para absorber toda la demanda asistencial, incluso manteniendo camas ocupadas con pacientes de otras patologías.

Es decir, el factor de camas de U.C.I. y sus equipamientos, ha sido determinante para el control de la pandemia y para reducir los fallecimientos. 

Mientras en España y la Comunidad de Madrid, los recortes en camas de U.C.I. han provocado un colapso sanitario en estas unidades , teniendo que ampliar camas en espacios añadidos y bloqueando las existentes por falta de camas ( muchos pacientes ingresados en planta fallecieron por no poder recibir asistencia en estas unidades) , en Alemania, el número de camas de U.C.I. suficientes con los equipamientos adecuados,  disminuía los fallecimientos y facilitaba una recuperación más rápida, y además , se podían atender otras patologías.

La ampliación de las U.C.I.S. como consecuencia de los recortes.

En la Pandemia del Covid-19, el número de camas disponibles en UCIS de los hospitales, es un parámetro muy importante para medir los recursos con los que cuenta la Sanidad para hacer frente a la enfermedad.

Son estas unidades las que tiene capacidad para tratar a las personas en estado crítico por Covid-19 y su colapso implica que los hospitales deben extremar los criterios para ingresar a los pacientes, ya que las UCIS por protocolo ingresan a pacientes que necesitan un elevado nivel de cuidados.

La Comunidad de Madrid tuvo que pasar de tener 641 camas de UCI, a 1500 en 2 semanas y a 1745 la semana siguiente, con 1429 ingresos. El dato más alto de ocupación fue el 2 de Abril, con 1528 personas ingresadas en UCI por coronavirus.

Sin embargo, esas camas adicionales no son realmente camas de UCI. Fueron “apaños” que se tuvieron que hacer , pero que no reunían los requisitos para ser consideradas como tal. No todos los espacios de los hospitales están habilitados para ser transformados en UCIS. Sólo algunos como los quirófanos, tienen la infraestructura necesaria y además deben reunir una serie de características:

  • Disponer de un equipo especializado (monitorización de constantes vitales, respiradores, bombas de perfusión etc).
  • Estar en un lugar habilitado con tomas de oxígeno y electricidad.
  • Espacio suficiente para que puedan trabajar los sanitarios.
  • Camas eléctricas que permitan poner al paciente en distintas posturas ( para drenar secreciones, evitar úlceras, facilitar tratamientos etc)
  • Que haya equipos de ventilación no invasiva, aparatos de ventilación de alto flujo para oxigenoterapia, aparatos de ECMO (circulación extracorpórea) etc.

Uno de los problemas más importantes de este tipo de “camas improvisadas” fue que los tipos de ventiladores utilizados ( de anestesia, de traslado etc.) no cumplían los requisitos mínimos necesarios para un respirador de ventilación mecánica invasiva (VMI) de UCI, y los médicos de  estos servicios ya advertían que todas las camas de UCI deberían contar con un equipo de VMI, pues de lo contrario se estaba arriesgando la vida de muchos pacientes.

Durante los primeros meses de la pandemia se tuvieron que instalar camas adicionales de UCI, es espacios fuera de estas (REAS, URPAS, Quirófanos etc), más o menos habilitadas o adaptadas para este tipo de pacientes, pero también en bibliotecas, gimnasios, o espacios anexos como carpas fuera de los centros, etc.

En el cuadro 4 se pueden ver estos ampliaciones de varios centros de la Comunidad de Madrid

 

Durante la primera oleada de Covid -19 llaman la atención diferentes centros que por sus ampliaciones o su falta de camas de UCI, sufrieron muchas dificultades para el tratamiento de estos pacientes.

Gregorio Marañón: tuvo que pasar de 1349 camas instaladas a 1565. Se montó un Hospital de campaña con 65 camas y de una  UCI, donde hay habitualmente 20 camas, se  llegaron a ampliar espacios para 135 pacientes de los que 115 llegaron a ser de Covid-19. Se ocupó también la biblioteca con 17 plazas de UCI . Los trabajadores se llegaron a quejar incluso, de no haber tenido más capacidad para pacientes críticos. A 16 de Abril, la tasa de mortalidad en UC  de dicho hospital, era del 12%.

Virgen de la Torre y El Escorial: ninguno de los dos centros dispone de camas de UCI. El primero , tuvo que desviar pacientes al Infanta Leonor ( del cual depende desde 2017) que cuenta con una UCI de 8 camas y una Unidad Coronaria de 6 y el segundo cuya población de Área tiene el Servicio de UCI en el Puerta de Hierro sólo dispuso de una R.E.A. que se consiguió acondicionar de manera muy deficiente hasta 10-11 pacientes y donde sólo había 4 respiradores adecuados, 2 o 3 respiradores de quirófano, 4 de traslado y 2 veterinarios cedidos.

Infanta Sofía: la UCI habitual que dispone de 8 camas se llenó rápido y se habilitaron espacios adicionales hasta para 26 enfermos críticos en una planta del hospital mientras una UCI totalmente equipada ( a falta de camas) permanecía cerrada. La unidad consta de 6 habitaciones de UCI que cuentan con toma de oxígeno , aire y vacío, monitores de monitorización básica invasiva y varios respiradores con la tabuladora estéril. En plena pandemia, los responsables del hospital explicaron en un primer momento que estaba cerrada porque no había personas que lo necesitaran.

El hospital de Getafe fue una de las excepciones. Con una dotación de 18 camas de UCI y 6 de Grandes Quemados, se llegaron a tener hasta 42 pacientes de UCI. Sin embargo, se supo reaccionar a tiempo creando una Unidad Respiratoria de Cuidados Intensivos (UCRI), que prestó soporte respiratorio mediante ventilación no invasiva evitando la saturación de las UCIS.

 

Tras esto podemos concluir, que los recortes en Sanidad debilitan notablemente la capacidad de respuesta frente una crisis sanitaria como la actual. La austeridad es el más falso de los ahorros, pues no sólo no protege la salud de todos los ciudadanos, sino que decide sobre quién vive y quién muere. LA AUSTERIDAD, MATA