Carmen San José Pérez

Diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid

El próximo día 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, con este motivo se multiplicarán los actos en diversas ciudades europeas, denunciando las privatizaciones y mercantilización que están sufriendo los sistemas sanitarios públicos. Las políticas de austeridad han extendido los recortes a unos servicios esenciales y redistributivos, en aras de cumplir los Pactos de Estabilidad. Unos servicios públicos que, como los sanitarios, son más necesarios si cabe en épocas de crisis.

El desmantelamiento de los sistemas sanitarios públicos conlleva la pérdida de derechos de las y los profesionales sanitarios, y del derecho a la protección de la salud de la población. Si las movilizaciones de la ciudadanía en su defensa no logran revertir la tendencia actual, quedarán como un símbolo más de aquél pacto social de mediados del siglo xx, cuando la fuerza del movimiento obrero logró arrancar a los gobiernos europeos esos derechos que hemos tenido y ahora son pisoteados.

También del derecho a la salud hablamos cuando denunciamos la vergonzosa situación que están viviendo los centenares de miles de refugiados huidos de las guerras de Siria, Afganistán e Iraq y de hambrunas, que llegan a Europa. Lo que encuentran aquí -cuando pueden llegar, otros miles se quedan por el camino-  son vallas y policías armados que les conducen a campos de “detención”, donde las condiciones son de falta de agua, alimentos, ropa e incluso también de torturas y muertes, como ahora comenzamos a conocer. De aquí saldrán deportados a Turquía, un país que acaba de firmar un acuerdo indecente con la UE a cambio de 6000 millones de euros por los que se “compromete” a hacerse “cargo” de los refugiados que lleguen a nuestras fronteras.

 Al igual que se negocia con la salud de las personas, se ha negociado con la vida de los y las refugiadas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han privatizado el derecho al asilo de las personas que llegan a Europa. Estas personas provienen de países asolados por las hambrunas o en guerra, unas guerras en las que estamos involucrados nosotros, los países occidentales, por “nuestros” intereses geopolíticos. No, estos dirigentes no nos representan.

¿Dónde han quedado aquellas declaraciones de los “valores” de Europa como defensora de los derechos humanos y de la dignidad de las personas ? Hoy el fantasma que recorre Europa es el del individualismo y la xenofobia. La solidaridad con los refugiados que huyen de la miseria se ha quedado sólo en retórica vacía.

¿Qué se puede esperar que haga Turquía, a la que se niega su integración en la UE precisamente por no respetar los DDHH? ¿Qué podemos esperar de unas instituciones europeas que respaldan un acuerdo indigno, inhumano e ilegal? Qué vergüenza de Europa.

Frente a esta indecencia levantemos la solidaridad de los pueblos de Europa con los refugiados. El próximo jueves 7 de abril vamos a convocar  en la puerta del Hospital de La Princesa un pequeño acto de solidaridad al que os invitamos, allí guardaremos un minuto de silencio por las víctimas de este nuevo holocausto del siglo XXI.

Fuente: PÚBLICO