En respuesta al artículo aparecido en El Boletín: ¿Son los funcionarios un lastre para la reforma que necesita la Sanidad?

El ex ministro socialista Jordi Sevilla afirma en ‘Qué está pasando con tu Sanidad’ que el personal sanitario debería ser exclusivamente laboral para responder a la «profunda reconversión» que requiere el Sistema.

El artículo se envuelve en la mejora del SNS pero lo que realmente busca es a abaratar costes, y os aseguro que estos no van por la línea de reducir los inmorales márgenes ‘asesinos’ de las farmaceuticas (no ya por el altísimo precio que algunos alcancan y que algunos no pueden permitirse, sino por el coste-pérdida de oportunidad, pues ese dinero ‘estafado’ va en detrimento de otros recursos necesarios) y de las empresas tecnológicas, o los sacos de dinero que se llevan con la más mínima de las medidas neoliberales que imponen sin evidencia ninguna, y no diganos ya con las privatizaciones y conciertos o con el desvío a las aseguradoras, vía Muface, Mutuas …
Lo harán exclusivamente vía costes laborales, suprimiendo puestos de trabajo, bajando sueldos y reduciendo derechos laborales (entre los que estarán todos los permisos).
Sin subir el costo actual de los servicios sanitarios privados ¿cuánto duraría el sector sanitario privado en España (y en cualquier otro país) de no existir ‘lo público’? Seguramente, solo un poco más de lo que dure un caramelo en la puerta de un colegio.
El sector privado, sin ser nada barato, ofrece las tarifas que ofrece, por un lado, aplicando sus políticas de RR.HH, véase, plantillas escasas, intrusismo, sueldos bajos con jornadas altas… y sobre todo, parasitando el sector público, ‘legalmente’ (sic) vía selección de pacientes y procesos asistenciales (evidentemente en muchos casos también se echa mano de las vías alegales o directamente ilegales).
Qué no nos confundan, en Sanidad -y otros servicios sociales (educación, dependencia …)- no es el sector Público el que necesita del Privado, es el Privado el que necesita del Público.
Si la Sanidad fuera 100% privada, no tendrían bastante con duplicar o triplicar sus tarifas (y por tanto el costo para el Estado) para alcanzar o siquiera igualar sus beneficios actuales. El mejor ejemplo lo tenemos en EE.UU., el país con la sanidad más cara del mundo.
La situación ideal, la que buscan los neoliberales, es aquella que sin aniquilar lo público, lo reduzca a la mínima expresión posible.
La sanidad pública la necesitan únicamente para dos cosas, para tener a quien cargar ‘los muertos’ (en sentido figurado, -y no tan figurado- con todo lo no rentable) y para evitar revoluciones o estallidos sociales de los «excluidos», manteniendo a la población en un cierto equilibrio de aguante y sopor.
¿Os imagináis un EEUU sin Medicare?
Para los fondos buitres, la Sanidad Pública ha de ser el anestésico justo que permita a la Sanidad Privada «operar» económicamente con el mínimo dolor sin producir parada cardiorrespiratoria en la población.
¡Esa sí que es una buena Sanidad Pública!
JVG. Enfermero