Ivan Ortega-Deballon

Ahora que hay quienes comparan el proceso independentista de Quebec en Canadá con el de Cataluña en España, podemos también hacer una compartación entre ambos sistemas de salud…, Si en algo se diferencian la Sanidad Pública española y la de Quebec es en… casi todo, pero ¿por cuánto tiempo?. Ya se encuentra muy maltrecha la Sanidad pública, la de todos, en España con el con que de la crisis económica y los recortes… Si bien a resultas de la crisis, se ha intentado desmontar un sistema de salud privilegiado y envidiado internacionalmente, un español, aún hoy y por el mero hecho de serlo, dispone de un sistema de protección y promoción para su salud, reconocido como derecho en la Constitución Española, y que es gratuito y cuasi universal. Hubo un tiempo en que lo fue…

Las prestaciones incluyen asistencia de urgencia, pero también asistencia en centros de atención primaria (salud comunitaria) y especializada. Por lo tanto, todo español tiene acceso a una cartera de servicios que es referente mundial en cantidad y calidad, pese a las progresivas pérdidas que nos alarman a todos… profesionales y usuarios.
Respecto a los profesionales de la salud, tanto médicos como enfermeras, auxiliares, profesionales, técnicos, psicólogos, farmacéuticos y un largo etcétera son demandados en todo el entorno europeo pero también en el continente americano, desde Canadá hasta Argentina. Y ello por su formación tanto técnica como en excelencia en cuidados.
Hoy, un español, pero también un inmigrante o un turista, que sufre una urgencia en territorio español es atendido de forma rápida, eficaz y gratuita. Esto, lo sabemos bien quienes hemos vivido en Quebec pero también en casi cualquier otro lugar del llamado mundo desarrollado, es una excepción.
Pero, además, el hecho de tener domicilio en una determinada área, metropolitana o rural, hace que exista una adscripción automática a centros de salud, con servicios médico y de enfermería, de pediatría, seguimiento en parto y puerperio, fisioterapia y rehabilitación, psicología y salud mental o salud buco-dental, entre otros. Si el paciente requiere atención por especialistas, esta se gestiona desde los servicios de atención primaria por el médico generalista y también esa asistencia, en el caso de los españoles en este caso, es gratuita.
Cada vez más, existe un sistema paralelo de medicina privada. Y ciertos lobbys empresariales, fomentados por los políticos de turno, están creciendo de manera espúrea en detrimento de una Salud Pública a la que intentan tildar algunos sectores del poder de «deficitaria o ineficiente». Si bien es cierto que la crisis económica y una dudosa gestión política cargada de intereses ha hecho que en los últimos años este modelo de salud pública y gratuita peligre, y de qué manera, aún hoy podemos decir que nuestro sistema sanitario goza, nunca mejor dicho, de buena salud. Y gracias a la movilización de profesionales y de la sociedad, en gran parte, que defienden lo nuestro, lo de todos como un valor irrenunciable…
Por supuesto, la calidad sentida y percibida de los usuarios del sistema es muchas veces motivo de queja.Y, en su justa medida, razones hay para que existan las quejas y margen amplio para la mejora: siempre la hay. Sobre todo en lo que respecta a las listas de espera para intervenciones quirúrgicas o pruebas diagnósticas, al pago de ciertos fármacos, a las diferencias interterritoriales en calendarios de vacunación o en carteras de servicios…
CanadaHealthCareTambién lo sentimos y percibimos así los profesionales sanitarios; existe falta de motivación por no existir reconocimiento personal y profesional suficientes. Y todo ello hace que exista una creciente preocupación en la continuidad del modelo, máxime cuando los gestores políticos hacen y deshacen en demasiadas ocasiones buscando intereses partidistas o particulares…
Pese a todo ello, criticar el modelo de sistema de salud español tras 2 años y medio de residencia como expatriado en Quebec es poco menos que insultante. En mi caso, he conocido el sistema sanitario de Quebec no ya como usuario sino como profesional. Mi trabajo como becario de investigación en Montreal y como profesional de la urgencia y emergencia (Urgence Santé) y de la donación de órganos (McGill University Health Centre y Hôpital du Sacré-Coeur) me permite, al menos, hacer una reflexión comparativa con cierta perspectiva…
En 28 meses de residencia en Quebec, no tuve derecho a la asignación de médico alguno y, en el caso de mis hijos, ni por asomo de pediatra. La única vez que precisé, al poco de llegar, asistencia de urgencias para una herida en cabeza de mi hijo pequeño, pretendían cobrarme 750$ CAD por curarle, tras siete horas y media de espera en la sala de urgencias… Afortunadamente, contaba con seguro privado, que se hizo cargo del pago, pero en caso contrario se me hubiese reclamado tal suma, pues estaba recién llegado y en el llamado «periodo de carencia» para tener derecho a tarjeta y, por tanto, asistencia sanitaria alguna.
Durante mi estancia supe, por mi labor profesional, que la inmensa parte de la población de Montréal carece de médico generalista asignado, no digamos ya de pediatra, que los CLSC (centros de salud comunitaria) tienen horarios reducidos, plantillas mermadas y capacidad resolutiva muy mejorable… La asistencia por una ambulancia (dependiente de Urgence Santé) es facturada al usuario por unos 120$, la salud buco-dental y salud mental, pero también el seguimiento de embarazo, parto y puerperio son de pago. Si hablamos de la calidad asistencial y de las infraestructuras, tendría que matizar mis palabras, dependiendo de a qué centro sanitario me refiera. Pero las llamadas Clínicas sin cita previa, además de saturadas, dejaban mucho que desear. Los centros de alta resolución con todas las especialidades (adscritos a McGill o a la Universidad de Montréal y otros externos a las redes universitarias como el Hôpital du Sacré-Coeur) prestan servicios de alta calidad… pero no  son eficientes en lo que a costes se refiere… Y, claro, tras conocer los suculentos honorarios de los médicos canadienses (entre 4 y 10 veces superior al de sus colegas europeos) uno entiende que ese sistema de salud sea deficitario y, a futuro, insostenible. Máxime cuando descubres que los desorbitados salarios de los médicos, que en muchos casos facturan sus servicios al hospital donde ejercen como profesionales liberales (sic), no son extensivos a otros profesionales de la salud. Una enfermera española cobra lo mismo que una enfermera de Quebec. Pero un cirujano canadiense o un médico generalista puede llegar a cobrar hasta 10 veces el salario de un español. Lógicamente, esto es una bomba de relojería por agravio comparativo entre los diferentes profesionales. Esa bomba, estaba a punto de estallar cuando yo ya regresaba a España. Y lo curioso es que las quejas provenían de… la privilegiada clase médica que decía estar peor pagada en Quebec que el resto de sus colegas de otras provincias de Canadá… (sic)
En fin, cuando he vuelto a España y he solicitado esa misma semana una cita a mi médico generalista en el centro de salud de mi zona, que me han dado para esa misma tarde, y me ha realizado un examen completo y una revisión con analítica (con resultados una semana después) me he dado cuenta de la suerte que tenemos… y que nada se empieza a echar de menos hasta que se pierde. Y esto es lo que no queremos que ocurra.
Cuando ayer, un helicóptero  sanitario se desplazaba en minutos a atender a un joven en mi vecindario tras sufrir un infarto, del que se recupera en un hospital de Madrid, no hacía más que recordar que la provincia de Quebec no dispone de un solo helicóptero de emergencias para toda la provincia. Por supuesto, aunque lo tuviera, no estaría dotado de personal médico ni de enfermeras expertos en este tipo de aistencias. Allí se mantiene un sistema de ambulancias donde los llamados «Paramedics» tienen competencias asistenciales absolutamente restringidas porque al Colegio de Médicos no le interesa que adquieran más…
Madrid, una región 25 veces menor que Quebec, dispone de 2 helicópteros sanitarios disponibles desde el amanecer hasta el ocaso y 35 UVIS móviles dotadas de todos los medios para prestar ayuda de emergencias las 24 horas… Y nada se factura por atender a los ciudadanos en caso de riesgo vital, sin importar ni su nacionalidad, ni siquiera su situación regular en el país en términos de inmigración…
En resumen, no perdamos el mayor tesoro que tenemos… Do not let her go, please!