• Pequeñas cuestiones en torno a la crisis del ébola que no tenemos que olvidar

  • Nuestra sociedad está enferma. ¿De muerte?

Me lo ha recordado mi hermano este puente. Me contaba como en un organismo oficial de la Junta de Andalucía, los trabajadores iban a trabajar enfermos con gripe porque no se podían permitir estar una semana o diez días de baja: les bajaban el sueldo y no llegaban a fin de mes. Así contagiaban a otros que entraban en el mismo juego. Muy extraño todo. Y se trata de funcionarios, o personal laboral fijo de una administración pública, que en nuestra cosmología de las cosas son lo mismo y gozan de la máxima protección en cuanto a sus derechos laborales.

La crisis del ébola ha pasado. Se ha llevado por delante a la ya anteriormente polémica (Jaguars, Confettis, Eurodisneys y otros ‘Gürteles’ varios) Ministra de Sanidad, señora doña Ana Mato, y posteriormente al Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid de verbo fácil (también denominado ‘bocachancla’), señor don Javier Rodríguez.

Parece que ha acabado todo.

Una vez pasado el torbellino nos hemos quedado con el sabor en la boca de ciertas grandes cuestiones: la –no– gestión de la crisis con su desaparición de la Ministra y todo, el ataque mediático a la técnico sanitaria Teresa, el fatal destino del perro Excálibur en comparación con su primo yanqui, toda la movilización social en torno al caso… Y finalmente la milagrosa y feliz recuperación de la enferma.

Pero hay pequeños detalles que conviene no olvidar. En realidad son cosas que ya sabíamos pero que de alguna forma hemos archivado ya en alguna parte de la cabeza que atropelladas por nueva actualidad, informaciones, otros recortes, distracciones y/o nuestras legítimas preocupaciones personales, perdieron su importancia.  Las olvidamos. Me quedo con dos detallitos, pero que sí son importantes y enseñan muy bien el tipo de sociedad que estamos construyendo. O abandonando.

1 – El tema con el que inicio el post: te juegas la vida haciendo tu trabajo, alguien decide que tienes que quedarte en cuarentena por cuestiones de seguridad para los demás. Estás de baja o un equivalente y claro, -eso- «no es trabajar…» Pues te recortan la paga de este mes.

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Noticia de la web de la Cadena SER. 8 de noviembre de 2014




De hecho creo recordar que la propia enferma Teresa recibió una minoración de su nómina al haber estado tantos días ingresada en el hospital, pero no he encontrado ninguna referencia en prensa. Esto, está pasando y muchos de nuestros conciudadanos van a trabajar enfermos cada día por no ver reducidos sus ingresos por estas injustas y quasifacciosas reglamentaciones y además a esto habría que sumarle el terror laboral insaturado en el sector privado: «te echo cuando quiera, hay 1000 que quieren tu trabajo. Tú verás…» pero eso es otro tema. Aquí tienes la noticia de la SER, leedla, que vale la pena.


2 – La precariedad laboral de los médicos que se jugaron la vida para salvársela a la técnico Teresa, que enfermó al habérsela jugado a su vez para intentar salvar la vida de un ciudadano.

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                      Noticia de la web de El País. 30 de octubre de 2014




Esta noticia. Estos profesionales. Estas condiciones. Hasta nueve años firmando contratos temporales uno detrás de otro. Alguno de incluso un mes de duración… Es, sencillamente, increíble. Aquí la pieza de El País. Los detalles son indignantes. Más todavía. 

Y te pones a pensar en la ex Ministra y el ex Consejero. En sus puertas giratorias, sus remuneraciones al acabar el cargo, sus pluses, «sobres» y vete a saber qué más… Y entonces es cuando la actualidad de la corrupción te vuelve a adelantar:

El Gobierno perdonó en 2008 más de 3.000 millones a las eléctricas. ¿Por qué? Dicen que se perdió un papel


3.000 millones de euros más de robo…
 
Por eso me parece importante recordar estas cosas aún cuando ya haya pasado su ciclo mediático y andemos ya en otras luchas. Otras emergencias.

Defendamos un empleo de calidad para nuestros profesionales de la sanidad pública. Defendamos los derechos laborales básicos de todos.

En realidad forma todo parte de la misma ecuación. La ecuación de tener una vida digna. Algunos la llaman Democracia. Esa ecuación donde, los de siempre, acaban de restar (o robar) 3.000.000.000 de euros más.

El diario.es