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El gobierno de la Comunidad de Madrid está desmantelando la sanidad madrileña, privatizando sus servicios con empresas externas (como la lavandería y el servicio de limpieza hospitalaria), cerrando camas y unidades de hospitalización enteras, y en resumen, cambiando el modelo sanitario a su antojo y beneficio. El hospital Carlos III, centro de referencia nacional para alertas epidémicas ha sido uno de los más afectados. El proyecto es convertirlo en un centro de media y larga estancia. Para ello el personal que atendía a este tipo de pacientes ha sido trasladado a otros centros y el laboratorio, así como la UVI, desmantelado.
Con este escenario, el gobierno español decide repatriar  a dos misioneros  con Enfermedad por virus Ébola (EVE), e ingresarlos en el Hospital Carlos III, ya sin las funciones y capacidad asistencial que poseía previamente.
¿Qué es el virus Ébola?
Se trata de un virus que se encuentra de forma natural en algunas especies de murciélagos que habitan en el centro y oeste de África y que pueden transmitirla a otros animales salvajes o domésticos. El ser humano adquiere la enfermedad consumiendo carne infectada o manipulando tejidos o fluidos de animales infectados, o de forma directa, por contacto con fluidos o tejidos de otros individuos vivos infectados, u otros fallecidos por EVE (sangre, vómito, orina, heces, sudor, semen, saliva y otros líquidos) y también a través de objetos contaminados (agujas, equipos médicos).
La EVE tiene una latencia o incubación de un máximo de 21 días desde el momento de la infección. Los primeros síntomas son generales y comunes a otras enfermedades víricas como la gripe. El momento crítico aparece entre los días 10 y 12º en los que el estado del paciente es grave. A partir de este momento, el pronóstico depende fundamentalmente de la capacidad del individuo de generar anticuerpos contra el virus. No existe tratamiento específico ni vacuna. La mortalidad es muy elevada.
Un caso sospechoso es aquel que tiene unos determinados síntomas (el más precoz, la fiebre alta), o bien es una persona que ha estado en un país con transmisión activa, o que ha estado en contacto con un enfermo (o sus fluidos), vivo o cadáver, diagnosticado de EVE. Este es el caso que hay que comunicar rápidamente y tomar unas medidas de control de forma inmediata, como el aislamiento estricto, la toma de medidas de protección para las personas en contacto con los casos en investigación o confirmados que incluyen el EPI (Equipo de Protección Individual), otras medidas de seguridad, y registrar los contactos. Estos casos son los que se consideran de “alto riesgo”, sobre todo si no ha dispuesto de un EPI adecuado.
¿Qué son los riesgos laborales?
A través del trabajo podemos perder la salud si las condiciones del mismo no son las adecuadas.  Cuando se presentan una seria de factores de riesgo simultáneamente, el trabajador  puede sufrir un daño derivado de su entorno laboral.
En función del tipo de trabajo estaremos expuestos a unos riesgos u otros. Los trabajadores sanitarios tenemos entre otros el de la exposición a agentes biológicos: microorganismos susceptibles de originar cualquier tipo de infección. La primera obligación de toda organización del trabajo es evitar ese riesgo o al menos  tratar de minimizarlos. Cuando se repatrió a estos dos misioneros no se tomaron las precauciones suficientes para que se minimizaran estos riesgos.
Los trabajadores que han atendido a estos pacientes  han estado arriesgando su vida, pero hay que recordar además que cuando un profesional sanitario se contagia no sólo pone en peligro su vida sino también la del resto de la población, por ello requiere mucha más atención por parte de los responsables políticos. Se convierte en un problema de salud pública.
¿En qué punto estamos?
Los profesionales sanitarios llevan desde el mes de abril reclamando formación e información sobre cómo actuar ante casos de este tipo. No hubo respuesta hasta que el mes de agosto decidieron repatriar al primer misionero sin las medidas recomendadas por la OMS. La única formación que recibieron quienes atendieron a estos pacientes fue un curso de media hora, en el cual ni si quiera pudieron entrenarse en el procedimiento de ponerse y quitarse el traje de aislamiento. Los profesionales que están trabajando en los países de riesgo han comunicado con insistencia que ellos entrenan durante al menos dos semanas antes de comenzar a atender a los pacientes infectados.
A pesar de que no se han seguido las recomendaciones de los expertos e incluso de haber desestimado la ayuda del ejército, también experto en este tipo de emergencias, desde el gobierno de la CM se ha culpado de esta crisis a los trabajadores sanitarios (la auxiliar de enfermería, el médico que le atendió, etc.…) Una vez más demuestran su desprecio por los servicios públicos, del mismo modo que lo hacen por los enfermos de hepatitis C, o por las personas que desahucian de sus casas por no poder hacer frente al pago de la hipoteca. En fin, su desprecio por quienes no son ellos mismos.
En este momento, tras las presiones y movilizaciones desde distintos ámbitos, el gobierno ha expresado su intención de recuperar el hospital Carlos III como centro de enfermedades infecciosas a la vez que ha formado un gabinete de crisis con participación de expertos en la materia. Resulta inaudito que el día 9 de octubre se haya publicado en el BOCM la Resolución por la que se hace pública la formalización del contrato de obras denominado “Obras de remodelación de la hospitalización del H. Carlos III para su adaptación a pacientes de media y larga estancia”. Dicha obra está adjudicada a la empresa COPCISA S.A. por importe de 1.992.033,71 €. ¿Esto es una broma?
Por todo ello EXIGIMOS:

  • LA RECUPERACIÓN DEL HOSPITAL CARLOS III COMO EL HOSPITAL DE REFERENCIA PARA ENFERMEDADES INFECCIOSAS EMERGENTES. PARA ELLO ES INDISPENSABLE LA ANULACIÓN DE LA CITADA RESOLUCIÓN DEL BOCM.
  • LA DOTACIÓN DE LOS RECURSOS DE FORMACIÓN Y MATERIALES SUFICIENTES TANTO PARA LA ATENCIÓN DE LOS CASOS SOSPECHOS COMO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES.
  • LA DIMISIÓN DE LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS QUE NOS HAN CONDUCIDO A ESTA SITUACIÓN, EMPEZANDO POR MARIANO RAJOY QUE A DIA DE HOY CONTÍNUA APOYANDO A LA MINISTRA DE SANIDAD, LA DIMISION DE LA MINISTRA ANA MATO, EL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE MADRID, IGNACIO GONZÁLEZ, Y POR SUPUESTO DEL ARROGANTE CONSEJERO DE SANIDAD DE LA COMUNIDAD DE MADRID QUE SE HA PERMITIDO HACER UNA DECLARACIONES DEPLORABLES EN TODO ESTE TIEMPO.

Animamos a trabajadores y usuarios a continuar la lucha por la Sanidad Pública, precisamente en un momento en el que ha quedado patente su importancia y la necesidad de mantenerla en su carácter universal y de máxima calidad.

PORQUE….LA SANIDAD NO SE VENDE, SE DEFIENDE