En el Hospital Ramón y Cajal,  al igual que en otros hospitales, se atienden enfermos que sufren procesos infecciosos que son de tratamiento complicado pues son ocasionados por infecciones fácilmente transmisibles por contacto y difícilmente tratables con antibióticos,  y al igual que en otros hospitales,  se ha decidido aislar a estos enfermos  en una determinada planta para controlar su difusión e intentar que no se extienda.
Lo que llama la atención es que el Hospital Ramón y Cajal ha resuelto el problema eligiendo para este menester la planta novena centro, anteriormente dedicada a los cuidados de pacientes de cirugía  que han sido sometidos a trasplante hepático.  Esta planta por su situación, es un lugar de paso muy frecuentado pues los pacientes que van a las consultas de oftalmología o a la Unidad de cirugía ambulatoria, pasan muy a menudo por  ella.
No quiere decir esto que los pacientes de paso sufran algún riesgo   de contagio, pero supone  una tarea adicional para el personal de enfermería. Efectivamente, el personal de enfermería de la referida planta, además de atender a sus  pacientes, ha de ejercer muy a menudo de informadores de estos pacientes ambulantes.
Dado que en nuestro hospital existe en este momento una planta vacía situada en una zona aislada, resulta muy sorprendente que se haya elegido la planta novena centro para aislar a los pacientes infectados.
Pero hay que advertir que  además de la mala gestión de este asunto, por  la pésima elección de la planta destinada para hacer este aislamiento, ha  sido la mala gestión que está haciendo con los recursos humanos, claramente insuficientes para atender a esta clase de enfermos que son totalmente dependientes. Esto ha tenido ya significativas consecuencias por la administración ineficaz de los recursos de enfermería. Así es que  esta situación ha provocado bajas entre el personal de enfermería provocadas por el estrés que ha supuesto el notable aumento de trabajo.
 Sin embargo,  la dirección del hospital no ha reconocido la necesidad imperiosa de aumentar la plantilla, a pesar de  los muchos requerimientos  que se le han hecho por parte de los propios trabajadores  y de las organizaciones sindicales.