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El problema de salud pública que se ha desatado en la lucha contra la hepatits C sigue vigente. Aunque se están tratando ya a muchos pacientes con Sovadi, fármaco bandera contra la enfermedad fabricado por Gilead, todavía queda mucho camino por recorrer. Camino que será difícil sin la lucha en la calle.
Estas son las reflexiones de Damián Caballero, Vicepresidente de la Plataforma de Afectados por Hepatitis C.

MATS:- El pasado 3 de mayo la PLAFHC una concentración delante del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ¿por qué allí?

Damián: Esa concentración se hizo como respuesta a las declaraciones que hizo el Ministro en funciones Montoro acerca de que el déficit en sanidad había aumentado por culpa de los tratamientos contra la hepatitis C. A los pocos días volvió a la carga con unas declaraciones aún más preocupantes en las que insinuaba que en el próximo año ya no iba a haber gasto derivado del tratamiento contra la hepatitis C, por lo que entendemos que los quiere dejar en suspenso o recortarlos. De ahí la respuesta de hacer una concentración delante de ese Ministerio.

IMG_2285M: – ¿Se puede decir ahora mismo que todos los enfermos de hepatitis C tienen tratamiento?

D: En absoluto. El Plan de Hepatitis C recoge que se van a tratar a 52.000 diagnosticados de la enfermedad en F2, F3 y F4, que son estados de la enfermedad, durante tres años. Pero se quedan fuera los F0 y los F1. Además hay un tema fundamental: 52.000 enfermos son las estimaciones del gobierno pero entendemos que hay muchísimos más. Así que el Plan se queda cojo en más de un aspecto, ya que no recoge ni a los F0 ni a los F1, que agravarán su situación en el futro. Y tampoco tiene en cuenta el hecho, gravísimo, de que la población reclusa no está recibiendo tratamiento en las mismas condiciones que el resto. Los recursos han perdido su libertad pero no tienen por qué perder el derecho a la salud. Estamos estableciendo diálogo con Instituciones Penitenciarias para que empiecen a aplicarse los tratamientos en igualdad de condiciones a este segmento de la población.

M: – El porcentaje de reclusos que tiene hepatitis C tiene que ser superior al del resto de la sociedad…

D: Muchísimo más alto: mientras que hablamos de una prevalencia entre el 1,5 y el 2% de la población, entre reclusos subimos hasta un 23%. Además es un colectivo con un factor de riesgo muy alto por las condiciones de vida en la prisión y el riesgo derivado del intercambio de elementos que pueden ser transmisores de la enfermedad.

M: – Además de la desigualdad que mencionas con la población reclusa, que directamente no tienen acceso a tratamientos, ¿hay diferencias en el acceso a la medicación entre las distintas comunidades autónomas?

IMG_2325D: Sí, claro que sí. El factor de equidad del plan, ya lo hemos denunciado en repetidas ocasiones, se ha quedado obsoleto porque tiene muchas carencias. La primera, y básica, es que no tiene un comité de seguimiento. Es decir, el Ministerio está desarrollando un plan de estas características sin un órgano que lo controle y, por supuesto, sin participación de ninguna de las asociaciones de pacientes. Y luego falta equidad entre comunidades. Por ejemplo Madrid va más avanzada y se ha firmado un acuerdo con la Consejería para que en abril de 2017 estén tratados todos los diagnosticados y por el momento tienen un acceso a los tratamientos (pacientes en todas las fases de la enfermedad) el 70%; en otras comunidades todavía una cantidad significativa de enfermos en F4 están aún sin tratar. Esto está relacionado con la financiación que reciben las comunidades autónomas ya que con la nueva reforma que metió Montoro, se han retraído 500 millones de gasto farmacéutico y gasto sanitario de los Presupuestos Generales del Estado, con lo que nos vamos a encontrar que en aquellas que no tengan una movilización fuerte de afectados van a tardar más en aplicarse los tratamientos. Entre otras cosas porque faltan profesionales en la sanidad pública. No hay profesionales suficientes para hacer seguimiento de los enfermos con hepatitis C, habría que aumentar el número de especialistas tanto en personal médico como en enfermería y esto no se está haciendo. Las Comunidades Autónomas no tienen dinero para sufragar estos gastos porque cada vez están sometidas a más recortes. La falta de equidad es muy grande.

M: – Comentabas antes sobre los diferentes estados de la enfermedad. La hepatitis es una enfermedad cuyo avance es seguro si no se la trata. ¿Eso supone que dentro algunos años nos podemos encontrar con el mismo problema que hay ahora?

D: No, nos vamos a encontrar con un problema muchísimo mayor, multiplicado por diez. Estamos empezando a hacer cribados para conocer realmente la prevalencia de la enfermedad en la población y los resultados son impresionantes: calculan los hepatólogos que podemos hablar de entre 600 y 800.000 enfermos en España, de los cuales el 70% no saben que la tienen. En el momento en que se empiezan a hacer las pruebas va a aparecer una bolsa de infectados preocupante. A los precios que están los fármacos y con la prevalencia de la enfermedad lo que puede ocurrir es que el Sistema Nacional de Salud pueda quebrar. Es por eso que desde la PLAFH estamos intentando, y lo estamos consiguiendo, junto con organizaciones ciudadanas, sindicatos, etc., levantar la bandera de los genéricos porque es fundamental no solo para los enfermos de hepatitis, sino para la supervivencia del propio sistema sanitario.

M: – El Sovaldi, medicamento que se utiliza para frenar la hepatitis C, no tiene el mismo precio en todos los países. ¿no? ¿Depende de lo que estén dispuestos a pagar los gobiernos?

El precio del Sovaldi depende del PIB. Gilead cobra en España 25.000 euros por tratamiento

D: Es todavía peor. El precio al Sovaldi se pone según el PIB. Gilead, el laboratorio que lo fabrica, piensa que los países con un producto interior bruto mayor pueden pagar más y lo ponen más caro. Por ejemplo en Egipto el precio del Sovaldi está en 800 dólares el tratamiento y aquí estará en torno a los 25 mil. Va por tramos. Estamos en el tramo cuarto, se dan las circunstancias que podemos hablar que, aunque bajen los precios, nunca lo van a hacer por menos de 5000 euros el tratamiento. Una salvajada.

M: – ¿En qué población es más prevalente la enfermedad? ¿Tiene que ver con la marginalidad?

D: Hay un pequeño matiz: la mayoría de los infectados no ha sido por el uso parental de drogas. La mayoría de los infectados lo han sido por el propio sistema de salud por medio de transfusiones en operaciones cuando la sangre no tenía controles de ningún tipo y a través de ella se contagiaba absolutamente todo, cosa que ocurrió hasta 1995.

En la actualidad es verdad que las poblaciones de riesgo son las que menos posibilidades tienen de acceso a la medicación pero nosotros no defendemos que haya que adquirir esos medicamentos al margen del sistema de salud. Lo único que decimos es que el sistema nacional de salud para defenderse de este ataque de las farmacéuticas que han encontrado un nicho dentro de la sanidad pública de lucro importantísimo, lo que tenemos que hacer es actuar contra el sistema actual de patentes, abrir el acceso al medicamento y que sea posible el fabricar los medicamentos como genéricos porque las farmacéuticas se niegan a una negociación normal. Una farmacéutica de una ONG que se llama PHARCO está vendiendo en Tailandia el medicamento a 300 dólares, y eso lo podría  hacer perfectamente los países europeos lo que pasa es que la UE no se lo permite. ¿Qué ocurre? Que tenemos que presionar muchísimo a los gobiernos para que  se cierre una negociación con las farmacéuticas que no hunda el sistema nacional de salud y si no quieren llegar a un precio que sea asumible pues habrá que intentar hacer movilizaciones para que el gobierno, sea cual sea el que salga de las próximas elecciones, se siente y les diga a las farmacéuticas que en caso de que no haya un precio razonablemente bueno de cara al sistema de salud que se hará como genérico, con lo cual tendría acceso todo el mundo y encima no pondría en peligro el sistema nacional de salud.

M: – Esto que estás diciendo sobre los genéricos no afectaría solo al Sovaldi, sino a todos los tratamientos sujetos a patentes ¿no?

D: Efectivamente. Con el tema de las patentes la propia la propia OMS dice que un estado, un gobierno puede perfectamente hacer genéricos para defender la salud de sus ciudadanos. A nivel europeo  no se puede hacer porque la UE lo prohíbe pero un estado sí debería hacerlo.

M: – Por lo que has estado contando las próximas movilizaciones que tenéis previstas pasan por exigir genéricos o precios asumibles

D: Hemos estado en el Congreso Nacional de Hepatólogos y les hemos hablado de la necesidad que existe de que se amplíen los genéricos. La próxima campaña a fondo va a ser esa.

M: – Para la vida tan corta que tiene vuestra asociación se han conseguido bastantes cosas. De entrada poner encima de la mesa una enfermedad que casi estaba oculta

D: Efectivamente, eso ha sido lo primero que había que hacer. La hepatitis C era una enfermedad silenciada tanto para los enfermos por la administración y el poder político y lo único que hemos conseguido ha sido porque ha habido una unidad de acción de colectivos, asociaciones, partidos políticos, organizaciones sindicales, etc. Y todos juntos hemos movilizado a la sociedad civil y entre todos hemos conseguido hacer que avanzara. Queda mucho por hacer pero, aún sin estar de acuerdo con el plan que hay actualmente y que vamos a intentar que se revise, está salvando miles de vidas. Nos hemos organizado juntos y hemos luchado juntos.

M: – ¿Y esta será la línea a seguir?

Confluir por la Sanidad Pública es la base, el embrión para conseguir volver otra vez a las grandes movilizaciones en defensa de la sanidad pública

D: De hecho la reunión que hubo el otro día, bajo el lema de Confluir por la Sanidad Pública, creo que es la base, el embrión para conseguir volver otra vez a las grandes movilizaciones y no que cada uno salve su pellejito y su reivindicación concreta, sino que entre todos tenemos que salir y defender la sanidad pública. Sabemos qué es lo que nos espera si tenemos en cuenta que un gobierno en funciones está haciendo recortes y aplicando la política de la Troika y está claro que van a seguir apretando los cinturones de los ciudadanos y habrá que volver a movilizarse por todo eso.

M: – Además, los recortes en la medicación contra la hepatitis afectarían directamente a la vida de las personas

D: Todos los F4, estado terminal de la enfermedad, y los F3 que han sido tratados están ahora mismo cambiando su vida porque han parado el virus y eso les está permitiendo vivir porque la falta de tratamiento lleva a una muerte segura.

M: – ¿Quieres añadir algo más?

D: No, simplemente decir que la PLAFH estamos ahora mismo organizando una plataforma de asociaciones a nivel de todos los territorio para que contemos con una organización estatal fuerte que dé respuesta inmediata a todo lo que haga peligrar los tratamientos. Pero no solo eso: la PLAFH está muy comprometida con la defensa del sistema nacional de salud y con la sanidad pública y por supuesto solidaria con el resto de enfermos crónicos porque pensamos que las farmacéuticas no quieren curar a los enfermos sino que lo que quieren es cronificar enfermedades para seguir lucrándose.