Está circulando por las redes sociales el texto que reproducimos abajo sobre cómo vive una enfermera su trabajo en el turno de tarde. Desconocemos su autoría pero los hechos que relata pueden suceder, suceden, en cualquiera de los hospitales madrileños. Este es el motivo de su publicación a pesar de ser un texto anónimo.

TURNO DE TARDE
– 28 pacientes, 2 enfermeras.
– La gran mayoría dependientes totales para las actividades basales de la vida diaria.
– 4 hojas de medicación.
– El teléfono sonando a cada instante (ingresos, peticiones, cambios, búsqueda de medicaciones…).
– Se pide un refuerzo y nos lo deniegan alegando que no tienen mas personal y que en el turno de tarde tenemos que ser dos enfermeras.
– A las 17:15 termino de sacar la medicación (la cual debería haber empezado administrar a las 16:00).
– A las 17:40 avisan de una habitación por una urgencia.
– Dejamos todo lo que estamos haciendo y vamos corriendo. Nos encontramos con un paciente sin respirar.
– Intentamos monitorizar y abrir via aérea pero en unos minutos entra en parada cardiaca.
– Comienzo con las compresiones torácicas y mi compañera con las ventilaciones con ambú para la RCP mientras se avisa a los médicos de guardia que acuden en seguida.
– Conseguimos sacarle de la parada.
– 25 minutos después se decide no continuar por ser inviable la situación.
– El paciente termina falleciendo.
– Durante todo ese rato (unos 45 minutos) el resto de pacientes, algunos bastante malitos no han sido atendidos.
– Varios pacientes (o mejor dicho varios acompañantes) nos echan en cara que porqué no hemos puesto la medicación a su hora, que aun están esperando, que si les falta esto o lo otro, que si no se les ha acostado o cambiado, etc.
Se te queda la cara desencajada al ver que das el máximo de ti y no obtienes reconocimiento alguno, ni si quiera un momento de tregua, ni un momento de respiro. Acaba de fallecer un hombre y tienes que continuar como si nada, como si fuésemos máquinas sin sentimientos. Pero somos humanos… esto no se puede olvidar.
Te dicen que hagas hasta donde puedas, que priorices, que es un turno continuo… y yo me pregunto ¿cómo priorizas?. ¿Es mas importante una persona que otra?. ¿Pongo una medicación, canalizo una vía, contesto al teléfono, a quién tomo las constantes?
No se trata de priorizar si no de dar un servicio y una sanidad de calidad y en estos momentos con tanta falta de personal es muy difícil.
Te presionan, te fuerzan, te explotan hasta el punto de estar en juego hasta nuestra propia salud.
Si los de arriba no cuidan de sus empleados, ¿cómo esperan que estos cuiden bien de los pacientes?
Me voy a casa asqueada, cansada, reventada… pensando en si he dado lo mejor de mi, en si debería haber hecho mas…
Me gusta mi trabajo, me encanta ser enfermera, pero hoy ha sido un turno duro y hace que me replantee algunas cosas… ¿realmente merece la pena?.
Y creo que si. Hay que seguir luchando e intentando hacer de este mundo un lugar mejor. Mañana será otro día y esperemos sea mas bonito.