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Hace unos días leí un artículo en Muy Interesante sobre los universos paralelos. No puedo evitar pensar en ello cada vez que escucho las cuñas publicitarias que el gobierno de la Comunidad de Madrid pone en radio y televisión sobre la sanidad pública. Una sanidad que siempre ha sido excelente, pero que debido a los tremendos recortes se encuentra gravemente enferma. Menos camas, menos personal, las urgencias saturadas. Los pacientes no pueden ser atendidos como se merecen. Es el dinero de los contribuyentes es que financia esta sanidad que en este momento no les aporta una mínima calidad asistencial. El personal sanitario esta exhausto, no puede más. Algunos somatizan este estrés y aumentan las bajas entre los profesionales que se encuentran agotados y desmoralizados.
Pacientes que acuden a la urgencia y pasan más de tres días en una sala abarrotada a la espera de que se quede una cama libre para poder ingresar. Algunos incluso en un sillón. Hace un par de días una amiga me contaba como llevaron a su tía a las urgencias de la Paz desde la residencia de ancianos donde vivía, y cuando ella se presentó en las urgencias no se le permitió la entrada. “Hay muchos pacientes, y si además entran los familiares ya no nos podemos mover” le decían desde el servicio de Atención al Paciente de esas urgencias. “Sólo quiero que me vea, que sepa que estoy aquí”. Era de madrugada. “Váyase a casa porque hasta mañana a las once  el médico no va a informar” La siguiente llamada fue unas horas después para decirle que acudiera urgente. Cuando llegó, su tía había fallecido. Ni siquiera pudo pasar sus últimas horas con ella, sólo pensar que estaba sola asustada, no oía apenas, rodeada de extraños y enferma, le producía un gran dolor. “Tenía que haber insistido, tenía que haber entrado” me decía.
¿Hay derecho a que se nos trate así en nuestras últimas horas?
Por eso, cuando escucho como presumen de la sanidad pública, pienso que nuestros gobernantes  viven en mundos distintos, debe ser verdad que existen universos paralelos, y no están muy lejos.
Mar Coloma Sánchez
Enfermera Hospital Ramón y Cajal
Miembro del MATS