Otro año más que llega el verano y de nuevo, el gobierno de la Comunidad de Madrid bate récord de pacientes (no hay mejor concepto para expresar la situación que viven los usuarios de la sanidad pública madrileña) en lista de espera para operarse, para ser visto por un especialista o para realizarse una prueba diagnóstica.
Y otro año más que nuestro Gobierno decide por todos nosotros y, con la excusa de que los madrileños se van de vacaciones (los más afortunados podrán disfrutar de máximo un mes, muchos no tendrán ni un solo día) aprovechan para cerrar hasta cinco meses (desde Junio a Octubre) unidades y plantas de hospitalización.

CIERRE DE CAMAS EN EL HOSPITAL RAMÓN Y CAJAL

Poco a poco desde MATS y AME vamos recibiendo con dolor informaciones de como se llevarán a cabo esos cierres, mientras, somos los profesionales y usuarios, los que a diario sufrimos como las urgencias se colapsan aún más, aumentando vergonzosamente los días de espera en ellas para poder ser ingresado en una planta de hospitalización y las personas que aguardan días en una camilla colocada en un pasillo.
El ejemplo más paradigmático es el de los grandes hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, así el Hospital Clínico San Carlos (con 5.110 pacientes en lista de espera para operarse) recibe el encargo de cerrar hasta 337 camas (un 40% de las 861 que dice la Consejería que tiene en uso), el 12 de Octubre (con 8.300 pacientes en lista de espera para operarse) recibe el encargo de cerrar hasta 292 camas (un 23% de las 1.268 que dice la Consejería poner a disposición actualmente para su uso), La Paz (con 5.480 pacientes en lista de espera para operarse) decide cerrar hasta 409 camas (un 33% de las 1.254 en uso), el Ramón y Cajal (con 5.220 pacientes en lista de espera para operarse) cierra hasta 238 camas (un 28% de las 851 en uso) y La Princesa (con 2.560 pacientes en lista de espera para operarse) cerrará hasta 84 camas (un 15% de las 564 en funcionamiento). Por supuesto, no solo se verán afectadas las camas en plantas de hospitalización, si no que también en todos ellos aprovechan para cerrar decenas de camas de UCI, así como puestos de reanimación postquirúrgicos y salas de hospitales de día.

La Consejería de Sanidad ya ha decidido, sin preguntar a usuarios y profesionales, que lo más humanizador en verano es facilitar que los pacientes no vean interrumpidas sus «vacaciones» (ni los meses cercanos) para ser operados, recibir un tratamiento o realizarse alguna prueba diagnóstica.
Pero todos sabemos que las enfermedades no cogen vacaciones, los accidentes no dan tregua en verano, ni los problemas graves como el cáncer, los ictus o los infartos reducen su incidencia por causa estival (menos aún en los hospitales que reciben pacientes de todos los rincones de España, por ser muchas de sus especialidades de referencia nacional).
¿Y si asumimos la tesis de la Consejería de que todos los madrileños nos vamos de vacaciones en verano, también tenemos que asumir que lo hacen fuera de la Comunidad de Madrid?
Porque en zonas como la sierra de Guadarrama, Somosierra o el Corredor del Henares, la población se duplica ampliamente durante los meses de verano y ¿qué ocurre con los hospitales de referencia de esas zonas?
Exactamente lo mismo: el Hospital de El Escorial cierra 20 de sus 73 camas (un 27%), el Hospital Infanta Sofía clausura 62 de sus 271 camas (un 23%) y el Hospital del Henares 46 de sus 232 camas (un 20%). No hace falta ser un experto en gestión sanitaria para imaginarse la espera que deberán soportar aquellas personas que necesiten atención urgente en esos

centros y, la pregunta del millón, ¿si necesitan ingreso hospitalario serán derivados a sus hospitales de referencia, cuyas urgencias estarán también colapsadas?
Por otro lado, que vamos a decir ya de un hospital abandonado por la Consejería de sanidad, como el Hospital Universitario de Móstoles, que arrastra una clausura crónica de más de 100 camas desde hace varios años y que, este verano de nuevo aprovechan para cerrar 73 camas más de las 300 que hoy están en uso (un 32%). Poco importan los 1.530 pacientes en lista de espera para cirugía, tampoco se librarán las cirugías sin ingreso, ya que la dirección ha decidido cerrar por vacaciones la unidad de reanimación de cirugías ambulatorias. En lo que llevamos de mes de Julio, en el Hospital Universitario de Móstoles no hay una sola cama en uso libre y los pacientes se cuentan por decenas en los pasillos de sus urgencias.
Pero eso sí, el call center que deriva pacientes de hospitales públicos a hospitales privatizados no descansa ni un solo día del verano y, por supuesto, los hospitales privatizados receptores, se frotan ya las manos por hacer que su agosto pueda durar hasta 5 meses.
Por último, la experiencia y los datos nos demuestran que muchas de las camas cerradas durante el verano, no vuelven a tener uso nunca más, como ocurre por ejemplo en el Hospital Universitario Clínico San Carlos que de tener 1.002 camas en uso para atender usuarios en el año 2012 ha pasado en 2018 a contar con sólo 861 camas.
En conclusión, estos importantes cierres durante los meses de verano tienen un objetivo claro: seguir descapitalizando nuestra sanidad pública y aumentar la presión sobre los usuarios, mediante aumento de su sufrimiento, para multiplicar la actividad y la facturación de los hospitales de gestión privada.
Solo la unión de usuarios y profesionales puede frenar las políticas del Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid de deterioro de nuestro sistema público de salud.
Más información:
Análisis sobre el cierre de camas en el Hospital Clínico San Carlos
Detalle cierre camas Ramón y Cajal 2016-2018

 

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